"Como no soy crítico teatral, no hablaré de las cualidades dramáticas de la obra, ni de sus fallas; no discutiré si una tragedia humana de esa magnitud debe presentarse, aunque incidentalmente, como entretenimiento. Tampoco me corresponde analizar el trabajo de los actores.
Solo como espectador me han invitado a comentar esta obra política y sicológica de Ariel Dorfman. La encontré enormemente estimulante. Ni por un instante dejé de atender a la acción, que se desarrolla en más de un nivel y plantea más de una pregunta. Locura y recuerdo, venganza y amor, justicia y perdón: temas que dominan a nuestra generación, que ha convivido con ellos en Europa y también en Chile, y que es el encuadre aparente de los protagonistas del autor y de su simbolismo.
Un abogado, Gerardo Escobar, Paulina, su esposa; un médico, Roberto Miranda: unidos y separados por un cruel destino, estos tres personajes son reunidos por accidente.
Los tres personajes participan en una parodia de juicio en la que el público actúa como jurado. Pero ¿El juicio a quién? ¿Es el juicio a un médico sádico que ha traicionado su juramento, que es culpable de los crímenes más bajos, crímenes que todo el mundo prefiere olvidar? ¿ O a un marido que no puede entender ni entenderá nunca que su esposa sufre un trauma que se ha convertido en parte de su propio ser? ¿O a la sociedad que ha permitido que esto suceda?
Estos tres personajes, unidos para siempre por la vida, por una vida destrozada, solo tienen en común el recuerdo mismo que, paradójicamente, los mantendrá aislados uno del otro para siempre. El marido, que nunca fue torturado, ¿Puede comprender la "locura" de una mujer que tiene cicatrices en la memoria? El médico de hoy, ¿Se siente responsable de los actos que inspiraron a su víctima a desear su ruina y su muerte para liberarse ella de su vergüenza? Naturalmente, para él la solución consiste en olvidar. Pero su víctima se niega a olvidar.
(*)comentario publicado sobre la obra en el New York Times
Sobre la justicia y el perdón
La obra fue llevada al cine en 1994 bajo la dirección de Roman Polanski.