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Superar la desigualdad es un reto


Eliminar las barreras jurídicas y cambiar la legislación a fin de promover la justicia del género es un paso que tienen que dar los gobiernos y mientras más pronto asuman este liderazgo y compromiso, más probabilidades hay de que los años venideros no siga la mujer siendo siempre tema de malas noticias porque sus días son sombríos, están llenos del dolor y la humillación derivados de la violencia intrafamiliar y la negligencia social.
Este papel de promotor de cambios sociales que compete a los gobiernos es puesto de relieve en el Informe El Estado de la Población Mundial 2000, del Fondo de Población de las Naciones Unidas, FNUAP.
En este documento donde también se coloca a los políticos entre los protagonistas que deben velar más por los intereses colectivos que por los personales o de sólo grupos privilegiados.
El Informe, un aldabonazo a la conciencia gubernamental y social, en su capítulo 7 cuando habla del apoyo jurídico a la igualdad de género plantea sin rodeos que: "Muchos códigos jurídicos o administrativos contienen barreras para el acceso de las mujeres s los recursos y los bienes, a la información básica y a los servicios (inclusive a los de salud y educación), a las decisiones básicas relativas a la condición de familia, a la protección contra la violencia y a la libertad de asociación".
De hecho, ninguna nación escapa de la demagogia política en que se vende esperanzas al electorado inmisericordemente, aun a sabiendas de que se hacen promesas que sólo son palabras que se lleva el viento.
Principalmente y lamentablemente, las personas afectadas por la pobreza en nuestro país y el resto del mundo siguen siendo mujeres, niños y niñas. Y esta indiferencia social hacia la mitad de la población mundial sumerge en condiciones realmente preocupantes a un grupo de mujeres que cada vez crece, el de las adultas mayores.
Las mujeres son las que llevan el peso del trabajo en el hogar y cada vez más son ellas las jefas de familia, porque los hombres, que a la hora de procrear están presentes se convierten en los grandes ausentes cuando toca asumir la responsabilidad paternal.
Sin embargo, el aporte femenino a la economía y la familia sigue "invisibilizado" por quienes detentan el poder y definen las políticas de desarrollo.
Pero, en medio de tantas nubes negras, hay que pensar que la discriminación no puede durar toda la vida. Positivo es que el avance en el cumplimiento de los derechos de la mujer es tema constante de foros nacionales e internacionales donde paulatinamente se están incorporando rostros y voces masculinas que se colocan de parte de la mujer que clama más espacio, más respeto, más justicia.
No se puede vivir al margen del desarrollo y seguir aceptando esta situación con los brazos cruzados. Por esto es que en este mes de octubre que recién se inicia las mujeres se harán sentir y oír vía la gran Marcha Mundial para que las conciencias de sus detractores sean remecidas y se las reivindique como seres humanos.


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50331
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América