Variedades

Sutileza y grandeza fotográfica de Taiwán

Construir y fortalecer su nación es parte del éxito de su población; que se inspira en sus tierras, tradiciones y valores.


Una vez le pregunté a un amigo que ha recorrido casi todo el mundo, ¿qué destino le había sorprendido? Me dijo Taiwán, República de China.

Su respuesta fue inmediata. Agregó que para él como “viajero” mochilero” que visita los países con pocos recursos, existe siempre una gran encrucijada. El temor a desorientarse y no retomar el camino de regreso.

El joven noruego me explicó que Taiwán era muy grande, pero cada vez que el grupo salía a explorarla y se daban por perdidos, el contraste de sus paisajes los tomaba por sorpresa y los ponía ante personas humildes y serviciales.

 

Ellos caminaron en una ocasión cerca de un precipicio y temían no encontrar la salida. Su respuesta era ver las parcelas y pequeñas comunidades cerca de lugares remotos.

La cultura, aunque parece ser muy “compleja”, es rica y de fácil comprensión.

Sólo había que observarla, sus habitantes se hacen entender sin mencionar una sola palabra.

 

En la exposición fotográfica “Sublime Taiwán”, me recordó alguna de las anécdotas del viajero.

Los colores que más venera y representan a Taiwán son: el rojo, dorado, negro, azul y el blanco.

Para ampliar la muestra a un público que no ha visitado Taiwán, el Museo del Canal Interocéanico y la Embajada de la República de China (Taiwán) dividieron la muestra en secciones, en las que se destaca el trabajo de cuatro fotógrafos.

 

Cuatro puntos de vista.“Taiwán al natural” del fotógrafo Chi Po-lin. Su enfoque es “desde las nubes”. El artista sustenta su trabajo diciendo que “no se puede ver el bosque desde el dosel de los árboles”.

Sus fotografías son tomadas en altitudes de 300 y 14.000 pies, tomando más de 200 mil imágenes. Como si se tratase de la perspectiva “de un águila”, demostrando su excitación por las dimensiones y grandeza de sus montañas, ciudades y edificaciones dentro de una nación.

“Pasión-Fiesta de las artes dramáticas”, de la cámara de Liu Chen-hsiang. Un cronista que capta la danza, el drama y todo movimiento, con la tecnología y las técnicas necesarias para que los actores y bailarines perduren en fotos que servirán a las siguientes generaciones.

 

“Ritmos de la naturaleza y la humanidad”, de Chen Chih-hsiung. Su aguda observación logra tomar las imágenes de los paisajes, asociando los colores de los azules celestes con los cobaltos y los campos verdes, entre tonos verde esmeralda y jade.

Sin contar con un entrenamiento profesional, Chen trabaja con las condiciones “espaciales y temporales”, solas o interactuando con la tecnología y su pueblo.

Chen es muy respetado por las formas sutiles que aparecen entre las sobras, texturas y contornos.

Folklore “Integrando lo celestial y lo mundano”, trabajo de Huang Ting-sheng. Un desafío para este artista es haber captado más de 500 festividades y rituales religiosos taiwaneses.

Los tabúes y el respeto a la veneración de los dioses y las fiestas mundanas que acompañan algunas de ellas deben ser manejadas con extrema sensibilidad.

Huang ha estudiado pacientemente las costumbres y ha pedido permiso “a los dioses de la fotografía” para que queden en la posteridad sin “incomodar” a los espíritus o a sus seguidores.

Taiwán crece en conocimiento y contrastes. Lo antiguo con lo moderno comulgan en una bella unión que prevalece dentro de la isla “hermosa”, antes conocida como Formosa, ahora enaltecida como la gran Taiwán.


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551475
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América