Las terapias que previenen la transmisión materno-infantil del virus VIH, causante del sida, son "seguras y eficaces", por lo que pueden usarse más allá de los proyectos o investigaciones experimentales, según el Programa de Naciones Unidas para el SIDA (ONUSIDA).
Un grupo de expertos reunidos en Ginebra concluyó que la prevención de la transmisión materno-infantil del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) debe incluirse en el conjunto de medidas mínimas de asistencia para las mujeres seropositivas y sus hijos, informaron el miércoles, ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un comunicado conjunto.
Para los expertos "no hay ninguna justificación para limitar el uso de estas terapias a los contextos en que se realizan los proyectos o investigaciones experimentales".
Cada año, más de 600.000 lactantes se infectan por el virus del sida, principalmente en los países en desarrollo y desde el comienzo de la epidemia el número de bebes afectados es de 5,1 millones en todo el mundo.
Más del 90 por ciento de las infecciones de lactantes se atribuyen a las madres y se cree que dos tercios se producen durante el embarazo y el parto, mientras el resto son debidas a la lactancia.
Los estudios de seguridad acerca del uso de medicamentos como la zidovudina, lamivudina y nevirapina no apuntan ningún efecto adverso para la salud de la madre, ni para el crecimiento, desarrollo y salud del lactante, según los expertos.
El tratamiento con estos medicamentos, sea cual sea la forma elegida de administración, reduce la carga vírica de la madre y actúa de forma preventiva en el lactante durante y después de su exposición al virus.
Los expertos concluyeron que los beneficios de estas terapias en madres y bebes superan los posibles efectos adversos que puedan tener, según la nota.
Entre los problemas, está el posible rápido desarrollo de cepas resistentes a los medicamentos antirretrovíricos que se apliquen y que no eliminan totalmente la replicación vírica, como la lamivudina y la nevirapina.
Las pruebas señalan que un virus que contenga mutaciones resistentes a esos medicamentos se debilita una vez interrumpida la administración de medicamentos antirretrovíricos.
No obstante, los virus mutantes pueden seguir presentes en una persona a niveles muy bajos, y esto podría reducir la eficacia de futuras terapias antirretrovíricas en la madre.
Sin embargo, "la ventaja de reducir la transmisión materno-infantil del VIH con esos tratamientos preventivos basados en medicamentos antirretrovíricos supera ampliamente cualquier preocupación teórica relacionada con el desarrollo de resistencia a los fármacos.