Tras toda una semana de sentidos funerales en Munich y en el santuario austriaco de Mariazell, toda Viena asistió el fin de semana a la gran misa de “réquiem” por el alma del archiduque Otto de Austria, hijo del último Emperador. En medio de un protocolo excepcional de regusto imperial con bella música de Haydn,pues el Gobierno austriaco, en un alarde de público reconocimiento, no ha escatimado ningún honor al que podría haber sido Emperador en presencia de toda una cohorte de príncipes de esa Europa por la que el finado trabajó, con tanto ahínco.
Fue enterrado junto a su esposa, Regina de Sajonia-Hildburghausen, que falleció el pasado febrero.