Una rumana de la localidad de Zagujeni, en el oeste de Rumanía, mantuvo tres meses el cadáver de su madre en casa en espera de que resucitara, informa la prensa rumana.
La Policía local, alertada por la desaparición de una anciana, descubrió el pasado martes el cadáver en putrefacción de Vioara Tuser, de 80 años, en la casa de su hija María Hasoc, que junto con el esposo y su hijo, todos miembros de la secta "Hijos de la Luz", declararon que no la habían enterrado porque esperaban la resurrección de la muerta.
"Creo en la reencarnación y esperaba de un momento a otro que la abuela volviera a tocar a la puerta", declaró a los policías Sorin Hasoc, de 30 años, nieto de la muerta.
María Hasoc afirmó que su madre falleció el pasado 12 de octubre por causas naturales, pero que no la sepultaron en espera de la maravilla de la resurrección de la muerta, tal y como se le había mostrado en una visión.
Los médicos forenses deben pronunciarse sobre las causas del fallecimiento antes de que el cadáver sea sepultado.