Variedades

Un Nobel quien no se Encuentra ni quiere Encontrarse


Cada año el dilema es el mismo y este 2001 no ha sido la excepción. Al entregarse el Premio Nobel de Literatura si usted desconoce al ganador o ganadora y se orienta solamente por lo que dicen las agencias internacionales de prensa a través de sus cables internacionales, se corre el riego de fijar y detener la atención en una ‘imagen’ que no será la misma que tendría si se ha tomado el tiempo de leer parte o la cuasi totalidad de obras de esa ‘figura del momento’. A medida que se da a conocer un nombre desconocido se corre el riego de caer en manos de esa visión de antojadiza y maniqueísta de los cables, léase agencias internacionales de prensa. Ha sucedido antes y sucede ahora con V.S. Naipaul. Si se conoce su obra literaria y se contrapone ese conocimiento a lo que de la misma señalan los cables internacionales se trataría de dos personalidades con el mismo nombre, nacidas ambas en agosto 17 de 1932, creadoras de las mismas obras pero con visiones diferentes del mundo y con planteamientos contrapuestos en torno a la vida.
Naipaul alcanza notoriedad por vez primera en el contexto del Nobel de Literatura cuando se consagra a Gabriel García Márquez y se le menciona a él como el que estuvo pisándole los talones al colombiano al momento de que la Academia Sueca dijera de quien era el premio. Dado que es como una tradición del premio que los que lleguen en segundo lugar un año posteriormente lleguen en primero - la excepción que siempre limita a la regla, en este caso, la define Jorge Luis Borges quien nunca dejó de ser el número dos, ganara el Nobel quien lo ganara- a partir de ese momento fijo el nombre de Naipaul entre nuestras lecturas, la primera de las cuales fue su novela “Una casa para el señor Biswas”. Cuando le leímos, descubrimiento tardío, no tuvimos en cuenta algo que después señalaran los cables internacionales: que era una novela en la cual Naipaul evocaba la figura de su padre. Para nosotros fue y es una novela en la cual se evocan las tragedias cotidianas de un personaje hindostán enclavado en un contexto caribeño y el cual es víctima de un contexto cultural que al tiempo es y no es el suyo. La ‘casa’ a la cual se alude es al tiempo que una ‘casa’ que nunca tuvo como propia y quiere tener como tal y de una realidad social que es la suya aún cuando la sienta como extraña. Sobre estas premisas, unas veces más y otras veces más aún, somos de la idea, se construye el cosmos narrativo de V.S. Naipau y que es definido en sus cuentos y en sus y en sus trabajos periodísticos y en sus crónicas de viaje: ser un extraño en el mundo en el que vive y al tiempo ser el mismo extraño en el mundo del cual proceden sus raíces.
Si lo quiere corroborar vaya a su novela “Los Simuladores”: es el diario de esa ‘extrañeza’ de él y de otros varios y varias más quienes viven en una ciudad del primer mundo pero en cuyos modos de pensar y de ver la vida sigue siendo de un tercer mundo el cual, simultáneamente, queremos dejar atrás pero siempre nos hostiga. Su obra clásica en este contexto es “Enigma of Arrival”, misma que profundiza esa búsqueda de indentidad que, extrañamente nunca vamos a encontrar o a definir dado que la propia existencia es la evolución de ese desarraigo y que se hace más patente al tratar de superarlo. Este desarraigo alcanza ribetes de escándalo, por ejemplo, con sus crónicas en “The Buenos Aires Herald” y en las cuales su reacción inmediata a la identidad social que expresaba el ‘peronismo’ va a encontrar en los artículos periodísticos de Naipaul a un adversario. No sería nada arriesgado señalar que ante ese axioma de identificación que evoca el movimiento se anteponga la visión de un ser humano, el escritor nacido en Trinidad, en un hogar de ‘brahamanes’ caribeños, quien niega esa misma posibilidad de encontrar las huellas de sus ancestros: algo que en el fondo desea y rechaza. Como señalaron no pocos de quienes le atacaron en ese momento: se levantaba contra una identidad, ‘peronismo’, a sabiendas que la suya nunca habría de encontrarse.
Estas mismas claves se hacen presentes en “Among the Believers” y “The Turn of the South” , obras éstas que son testimonios de ese desarraigo y de esa ira de sentirse pasajero de un mundo en cual nunca habrá de encajarse dado que se desea continuar como un ser humano entre dos mundos: uno mental y uno real. Irónicamente la obra de V.S. Naipual es el testimonio de cómo esa horfandad se ha incrementado al paso de los años al punto que lo ha hecho merecedor del primer Nobel Literario de este nuevo siglo y de lo cual no hablan los cables internacionales de las agencias internacionales de prensa.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América