Los astrónomos tienen prueba de que los agujeros negros que forman el centro de las galaxias han ido "engordando" poco a poco a base de engullir gas y estrellas.
Este descubrimiento de astrónomos de las universidades de Nottingham y Birmingham fue presentado en la reciente conferencia de astronomía OXCAM2 que tuvo lugar en Oxford, al noroeste de Londres, donde los asistentes discutieron las últimas novedades sobre los agujeros negros.
La Royal Astronomical Society acaba de publicar un informe sobre el tema en el que dice que desde hace años se sabe que el centro de casi todas las galaxias hay pequeños objetos oscuros y muy densos, que pueden tener una masa mil millones de veces superior a la del Sol y ocupar una zona mucho más grande que nuestro propio sistema solar.
La única explicación que encontraban a este fenómeno es que esos objetos eran una materia desconocida pero super pesada de la que no se conocían muchos datos más.
Para conocer las edades de las galaxias, los astrónomos han comparado en detalle los datos de la luz que emiten sus estrellas con lo que sería de esperar según sus distintas edades.
Mediante esta técnica han determinado la edad de unas 23 galaxias más cercanas a la nuestra, entre ellas algunas tan familiares como la Andrómeda, que contiene un gran agujero negro en su centro.
El análisis ha demostrado que hay galaxias de muy diversas edades, desde 4.000 hasta 12.000 millones de años.
Luego de comparar esas edades con la masa de los agujeros negros, los investigadores descubrieron que esa masa tiende a ser relativamente pequeña en las galaxias jóvenes y va aumentando a medida que lo hace la edad de la galaxia.
Por tanto, parece que esos agujeros negros se han ido formando poco a poco, aunque no existen síntomas de que ese crecimiento haya llegado a su fin.
No obstante, los científicos seguirán de cerca la evolución de los mismos para no perder el paso de lo que pueda acontecer.