De una novela pueden escribirse una infinidad de guiones de teatro. De la novela "Crónica de una muerte anunciada", premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez, que se presentó el pasado jueves en el Teatro Nacional, con elenco y director colombianos, fue una gran sorpresa.
Cuando se esperaba que la obra iniciase similar a cómo el Nobel la escribió hace décadas, fue todo lo contrario, hubo un desnudo prolongado del actor que interpretaba a Santiago Nasar.
Tras ese momento, la obra tomó más realismo, sobre un escenario grande, y con recursos que transformaron el espacio en el pueblo colombiano donde ocurrió el asesinato.
Todos sabían que los hermanos Vicario habían tomado la decisión de matar a Nasar, la razón, un amor que tuvo con la hermana de los gemelos.
Un coro multicolor gritaba la decisión de los gemelos, todos temían que los dos jóvenes cumpliesen la amenaza, sin embargo, nadie pudo prevenir al joven de que si vida terminaría pronto.
Luego, moviendo las barreras se armaba el patio donde ocurría la trama. En la parte trasera había un altillo, muy de la época con puertas altas y con un campanario.
Aquí, la religión católica es evocaba de una forma burlesca, utilizando la imagen de cristo como un objeto de la escenografía. También en el comportamiento inmoral de las personas, que por un lado dicen estar cerca de Dios y por el otro, son parte de la vida hechos cuestionables, como el sacerdote que toma en la cantina y que disfruta de las fiestas, muy comunes en aquellos pueblos.
Los actores, como se los pidió el director Jorge Alí Triana, dieron lo mejor de su talento. Aunque la novela es corta, esta versión teatral fue movida con mucha rapidez para incluir la mayor cantidad de pasajes.
Los actores, con mucha energía y expresión dieron vida a esos personajes de papel que Gabriel García Márquez, inventó para que acompañaran al personaje real que asesinaron ante la vista de todos, y que le prometió a su madre, Luisa Santiaga, que no escribiría la historia hasta muchos años después.
Pasaron más de 20 años para el Nobel escribiese la versión final de la novela.
Teatro en círculos.
La dramaturgia tiene sus licencias. En ocasiones se recurre a la repetición para crear un mensaje más claro, esta puedo ser la intención de Alí Triana, cuando los actores repetían ya pasajes actuados. En el teatro puede obviarse la sorpresa. Así ocurrió en "Crónica de una muerte anunciada".
El final vino como inició. La muerte de Santiago Nasar sobre un patio copado de polvo, y sin saber la razón por la que los hermanos finalmente cumpliesen su amenaza.
La obra la presentó la Embajada de Colombia en Panamá.