Quienes conocen bien a Fernando Alonso saben que no es un novato con suerte que se ha colado entre los grandes de la Fórmula 1.
El piloto asturiano llegó a los circuitos con un impresionante palmarés como corredor de karts, Campeonato del Mundo incluido. El Nano se ha ganado a pulso ser una estrella del automovilismo.
Poco imaginaba el padre de Fernando Alonso, la tarde que llevó a su hijo a montar en kart por primera vez, que aquello sería el pistoletazo de salida a una fulgurante carrera deportiva.
Fernando tenía entonces tres años, y lo que comenzó como un capricho paterno despertó en el niño una pasión por los circuitos que le ha llevado a batir récords.
El Nano, como le llaman sus amigos, es un auténtico veterano en el mundo de la velocidad. Ganó su primera carrera sobre un kart con seis años, y un año después ya era campeón infantil de Asturias.