"Le gusta que la maltraten", es una frase fácil de decir, cuando se es mero/a expectador/a de una relación difícil de entender para los demás: la de una mujer con un hombre violento, manifestó la psicoterapeuta familiar Licda. Mercedes Ruíz. "No entienden cómo no se defiende, cómo no sale adelante, cómo no lo deja", siguió diciendo.
"Para los que están fuera les parece una relación loca. La mujer maltratada vive todo el tiempo presa del pánico, con miedo. Puede ser que hoy su compañero le grite, reclame o golpee porque hizo esto y mañana porque no lo hizo, porque puso esto aquí y mañana porque lo puso allá, aunque él mismo le haya dicho que ahí es donde lo quería y ella haya tratado de complacerlo. Vive con mucha incertidumbre, con mucha inestabilidad. Y quienes desde afuera vemos la relación, sin conocer los detalles y juzgamos a esa mujer como débil, masoquista, falta de carácter o autoestima la estamos también victimizando al no entender cómo no se sale de la relación que todos quisiéramos que se saliera y que lo hiciera rápido ".
Por otra parte, la entrevistada recalcó que un problema de violencia intrafamiliar es una situación que necesita atención y ayuda urgente: es de vida o muerte.
"Los problemas de violencia no se están manejando con prioridad de urgencia, pues la burocracia enmarañada está haciendo que las respuestas sean lentas", puntualizó y esto es delicado, porque, "la violencia es un problema que se tiende a volver crónico.
Y fue así que ante la gran cantidad de libros de Genética con voluminosos tamaños, este especialista preparó un pequeño texto titulado, "El Amor en los Tiempos de la Genética", como una manera de facilitarle al público sus conocimientos en este campo.
"Lo que se quiere es concienciar a las personas para que sepan lo que pueden tener antes de casarse... No sólo está en juego su porvenir, sino el de sus hijos... Raza, etnia o familia puede ser portadora de una enfermedad".
Pero este tema que parece tan simple, quizás a la vez resulta también polémico, porque toca aspectos desde el punto de vista ético. Cuando se prevé una posible enfermedad en la descendencia, se desarrollan pruebas por fertilización "in vitro". Se toma el óvulo y el esperma y una vez fecundado y reproducidas las células, se aplica una prueba para ver si está libre de enfermedad. De ser así, el mismo es instalado en el útero, de manera que nazca un bebé sano.
Lo polémico radica en que se escoge aquel que esté libre de enfermedad, considerando al resto inviables, por lo que son desechados. "Este procedimiento es normal y es lógico; puede sonar polémico pero es inteligente", advierte el genetista.
Para Restom-Bilar, el más grande de los derechos que tiene el ser humano es nacer sano, con todas las capacidades y potencialidad para ser útil a él mismo y a la sociedad. "No es que uno se va a casar con un cromosoma, pero es muy importante, es más humano, y da la posibilidad o la oportunidad de prevenir".
Aunque existe la posibilidad de que una pareja que decida "rifárselas" finalmente tenga a un hijo sano, según el especialista, estas personas incurren en una especie de "cara o sello", porque hay enfermedades terribles que quizás es mejor evitarlas de raíz. Tal es el caso de la llamada enfermedad, "baile del zambito", que es una afección completamente degenerativa y progresiva.
Entre esta diatriba, que resulta polémica para algunos, e inteligente para otros, lo cierto es que este tipo de asesoría genética actualmente se desarrolla en Panamá, como en muchas otras partes del mundo, y esta en cada quién ayudarse de ella o no.