Una vacuna que elimina los depósitos tóxicos cerebrales en los ratones de laboratorio también duplica el peligro de sufrir apoplejías entre esos mismos animales, según un estudio que advierte sobre los posibles efectos secundarios de una prometedora terapia contra el mal de Alzheimer.
El estudio, que aparece este viernes en la revista Science, es el primero que detecta los efectos secundarios de una vacuna que según otros estudios podría frenar el avance de la demencia senil prematura. Una vacuna similar fue sometida brevemente a pruebas clínicas con seres humanos.
Los investigadores han estado estudiando intensamente la idea de que la enfermedad, que destruye las células cerebrales, podría ser controlada removiendo depósitos de una sustancia tóxica llamada beta amiloide, que según los científicos se acumula en el cerebro de los pacientes de Alzheimer.