Un equipo de científicos británicos y americanos han inventado un sistema de alarma rápida de posibles erupciones de volcanes en todo el mundo. Ya ha obtenido un gran éxito a los detectores de infrarrojos instalados a bordo de dos satélites geoestacionarios recientemente lanzados al espacio por la National Oceanic and Atmospheric Administration norteamericana.
Estos satélites ofrecen cada 15 minutos imágenes de un volcán y de su zona circundante, que son analizadas inmediatamente mediante un programa de ordenar que detecta cualquier aumento de la temperatura. Los resultados obtenidos hasta la fecha son impresionantes. Una semana antes de que se produjera, detectaron la erupción del volcán Pacaya en Guatemala. El 13 de mayo pasado detectaron una señal que interpretaron como que el magma volcánico iba ascendiendo hacia la superficie. El 20 de mayo del volcán entrada en erupción y sus cenizas se dispersaron por toda la capital y el aeropuerto, situado a unos 20 kilómetros de distancia.
Posteriormente detectaron la erupción de otro volcán en las Islas Galápagos el 15 de septiembre y avisaron con seis horas de antelación para que nadie se acercara. Con ese tiempo, los expertos pudieron alejar del volcán a los animales del Parque Nacional. También avisaron de la erupción del Popocatépel, cerca de la Ciudad de México.
Tenemos diversas estaciones de seguimiento en tierra, pero nunca habíamos tenido un satélite para vigilancia de los volcanes", dice el Dr. Andrew Harris, del Departamento de Ciencias Geológicas de la Open University de Milton Keynes, Inglaterra, uno de los principales miembros del equipo. "Esta novedad nos permite crear un sistema automático a nivel mundial que vigila los aproximadamente 1.500 volcanes activos que hay en todo el mundo".
De momento, la observación se centra en América del Norte y del Sur y el Caribe. Aunque en esa zona existen cinco satélites geoestacionarios que cubren la banda de 55 grados norte a 55 grados sur, sólo hay dos que puedan observar los datos térmicos. También se necesita otro satélite en órbita polar, pues esta zona es muy rica en volcanes. Actualmente existe el llamado Advanced High resolution, que pasa por la zona diez veces al día.
Pronto se va a instalar un nuevo sensor Modis que formará parte del EOS (Earth Observation System), un satélite que pasará por una órbita por el Polo Norte y Sur. Los datos que envíe el Modis se analizarán mediante un software especial en la universidad de Hawaii y se publicarán a través de Internet, actualizándolos todos los días. En la página www.volcano1.pgd.hawaii.edu se podrá consultar los datos e imágenes "en directo" de los volcanes.
El peligro de las erupciones volcánicas podría aumentar por la elevación del nivel del mar y debido al calentamiento global que puede incrementar la actividad volcánica. El Dr. Bill McGuire, del University College de Londres, ha descubierto que hace 12.000 años, cuando el nivel del mar subió 11,4 m en 200 años, se produjo un claro aumento de la actividad volcánica y sospecha que la elevación de las aguas puede provocar corrimientos de tierras que debilitan la capa rocosa y permiten la salida de lava a presión.
El Dr. John Murray, también de la Open University está organizando otra investigación financiada por el Leverhulme Trust que, mediante interferometría por radar y con la ayuda del satélite ERS2, está midiendo la deformación del suelo alrededor del volcán Etna en Sicilia. El satélite pasa sobre el volcán cada 35 días y envía imágenes por radar. Esta es una técnica muy interesante pues, comparando las sucesivas imágenes, los científicos pueden detectar diferencias de altura de sólo 3 cm. Las imágenes funcionan mejor cuando hay lava o rocas desnudas, pues la vegetación tiende a distorsionarlas.
Tras una investigación del Etna a lo largo de cinco años, estas imágenes han permitido realizar mapas de gran detalle que demuestran claramente que el suelo ha variado en más de 10 cm. Esta es una técnica muy fiable de la posible actividad volcánica, pues las imágenes corresponden al magma que se va formando sobre la superficie.
El Dr. Murray opina que serán necesarias distintas técnicas para que el sistema de previsión de erupciones sea totalmente fiable y explica: "No hay un método que sea fiable al 100 por ciento. Debemos estudiar la deformación del suelo, el nivel de temperatura de los gases y todos los datos que podamos observar por satélite. Precisamente para los gases tendremos muy pronto en órbita un instrumento especial a bordo de un satélite, el espectrómetro para un mapa total del ozono (TOMS)".
"También habrá que vigilar la actividad sísmica sobre el suelo con datos de pocos días. Ese movimiento nos puede dar una idea de la actividad con varios meses de antelación. Por otro lado, la medida de la temperatura nos puede avisar de una posible erupción con días y horas de antelación, a veces suficiente para que la población pueda ser evacuada a tiempo", termina diciendo el Dr. Murray.