La sociedad en que vivimos rinde culto al dinero, al éxito y la imagen. En nuestro mundo estas tres cosas se relacionan, lo que ha afectado la percepción y aceptación que tienen muchos y muchas sobre sí mismos. Palabras como anorexia y bulimia ahora son parte de nuestras conversaciones. Ni los hombres se escapan, cada vez son más los que recurren a tratamientos cosméticos, cirugías estéticas y a los gimnasios para no perder su apariencia juvenil.
La vigorexia o síndrome de Adonis es un patología que afecta mayoritariamente a los hombres, quienes la padecen dedican mucho tiempo a ejercitarse, se pesan constantemente, siguen una dieta estricta para ganar masa muscular, generalmente consumen hormonas y esteroides anabolizantes y por más fuertes que estén, siempre creen que están muy delgados y que necesitan ejercitar más.
Quien empleó por primera vez el término "vigorexia" fue Harrison G. Pope, un psiquiatra estadounidense de la Facultad de Medicina de la universidad de Harvard. La Dra. Enitza George, médico familiar, entrenadora personal certificada y consultora en pérdida de peso del MEDIC-Spa del Hotel Miramar Intercontinental, indicó que la vigorexia también puede ir acompañada por bulimia y anorexia. En su opinión, es más común de lo que creemos, sólo basta que veamos los cada vez más numerosos gimnasios de la localidad, repletos de hombres sudando lo indecible para marcar y agrandar sus músculos.
George señaló que los fisiculturistas y modelos tienden a emplear hormonas, creatina y suplementos, mientras que los deportistas que requieren un peso adecuado para realizar su actividad suelen manipular su peso corporal y llevar una alimentación desordenada.
La mayoría de los hombres que sufren el síndrome de Adonis o no saben que lo tienen o no se atreven a buscar ayuda profesional porque consideran que sólo las mujeres se obsesionan con su cuerpo.
Los orígenes de este trastorno, según la Dra. George, pueden ser haber crecido en un entorno familiar disfuncional y poco comunicativo o haber sufrido en el pasado traumas físicos o emocionales. Generalmente se trata de individuos perfeccionistas con un historial de obsesiones y compulsiones, también pueden padecer alcoholismo o drogadicción.
La especialista recomienda un tratamiento con profesionales de diferentes disciplinas por la complejidad de la patología, el médico familiar o de cabecera, un psicólogo/a o psiquiatra, nutricionistas y un/a entrenador/a personal. La duración del tratamiento dependerá de la gravedad del trastorno y de las complicaciones físicas que haya causado.
¿Pasa por lo menos una hora al día pensando en lo "mal" que se ve? ¿Hay alguna parte de su cuerpo que le molesta o le produce ansiedad o frustración?
¿Llega tarde a compromisos sociales porque le molesta cómo se ve o porque pasa mucho tiempo arreglándose?
¿Se encuentra frecuentemente mirándose en espejos u otras superficies reflectivas?
¿Come dietas especiales o invierte mucho dinero en suplementos nutricionales para mejorar su figura?
Si contestó afirmativamente a alguna de las preguntas anteriores, la Dra. Enitza George recomienda consultar a un profesional, puede estar padeciendo de vigorexia o síndrome de Adonis.