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Vitalidad de Di Blasio sorprendió a panameños


Más saludable que nunca, lució el pianista argentino, Raúl Di Blasio el pasado domingo, cuando con su agilidad, energía y efusividad de siempre, compartió con los panameños la emoción que se vivió, cuando fue activado el cronómetro de cuenta regresiva que marca las horas, minutos y segundos que faltan para la transferencia del Canal a manos panameñas, el mediodía del 31 de diciembre de 1999.
En el acto, en el que Di Blasio fue el invitado especial, asistieron unos ocho mil panameños, que disfrutaron a plenitud de más de una docena de piezas, ejecutadas por el destacado pianista, visiblemente recuperado de una afección cardíaca, luego de haberse sometido, hace sólo unos días, a un tratamiento cardiovascular de tipo preventivo.
El piano de América hizo su chequeo de sonido desde muy temprano, vestido de manera muy juvenil y deportiva, con bermuda, suéter y gorra, que cubría su larga cabellera recogida en una "cola de caballo". Siempre jovial y sonriente, Di Blasio se transformó en la noche, un poco más formal, todo vestido de negro y con su larga melena suelta, animando la fiesta con su especial estilo, con el que ejecutó más de una docena de piezas, tanto suyas, como panameñas, incluyendo, por supuesto, el tan pegajoso "Tambor de la Alegría".
Arrancó aplausos y vítores, de la concurrencia, en un concierto gratuito y emotivo, en donde la multitud aplaudió, tarareó y muchos hasta dejaron brotar sus lágrimas por la emoción de tan histórico momento.
Antes de despedirse, Di Blasio expresó su deseo de volver a estar entre nosotros para la fecha crucial, el 31 de diciembre y quizás hasta tocar las notas del Himno Nacional.
Di Blasio recomendó a los panameños esforzarse en demostrarle a todos que somos capaces de administrar muy bien la importante vía interocéanica. "Muchas veces, cuando pensamos que las cosas son nuestras, las descuidamos; denle ustedes el ejemplo al mundo de que el Canal puede ser aún mejor", dijo el artista, bañado por las múltiples gotas de sudor que le corrían por el rostro, debido a la agitada faena que montó en escena.
El pianista ejecutaba los temas musicales, sentado y de pie, interrumpía para hacer algunos comentarios y proseguía llevando el ritmo en los pies, en las manos y en todo su cuerpo. La emoción y la alegría que le imprime a sus presentaciones, son tan contagiosas, que al público que le admira, le resulta prácticamente imposible dejar de llevar el ritmo de su música, de alguna forma, ya sea con palmadas, con los pies, o simplemente asintiendo con la cabeza. ºEs increíble!. Con Di Blasio todo se acelera, la adrenalina asciende a su máxima expresión, y muy bien puede descender de igual manera, en una melodía calmada y relajante, para luego volver a tomar impulso, hasta explotar en ritmo, cadencia y emoción.
Y así, el connotado artista se despidió momentáneamente del público panameño, ya que esta semana pretende retomar los conciertos que había suspendido en la hermana república de Colombia. "Tengo que terminar mi gira allí. El pueblo colombiano me ha demostrado su enorme cariño y -créanme- están muy bien correspondidos", concluyó el artista.
Con tanta energía desplegada en escena, ¿Quién se imaginaría que El Piano de América, se acaba de recuperar de una obstrucción en sus arterias, que en una presentación en Bogotá hace poco más de una semana, lo dejó sin oxígeno?. Por lo visto, no hay duda de que afortunadamente tendremos a Raúl Di Blasio, "para rato"... y mucho rato.
En el evento, que se llevó a cabo en las inmediaciones de la Comsión del Canal, también se presentaron agrupaciones nacionales, como Rumba 5, el Ballet Panamá Danzas Hoy, la Orquesta Sinfónica Nacional y Panamá Música y Danzas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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