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"Voy a ser feminista hasta que me muera"


La escritora chilena Isabel Allende aseguró que pretende ser feminista hasta que se muera, a pesar de que esta postura ya no parezca tan "sexy" como durante la Revolución de las Flores o de que a los hombres les dé pánico el sólo hecho de escuchar hablar de ella.
"Voy a ser feminista hasta que me muera.Me encanta la palabra y los hombres no sé por qué le tienen tanto miedo, porque no se trata de una lucha contra ellos", afirmó la autora durante la presentación mundial de "Retrato en Sepia", su más reciente libro.
Señaló que el feminismo no consiste en una lucha de sexos, "sino en una lucha por levantar a toda la sociedad a un plano de igualdad y más libertad para todos".
"Ser macho en una sociedad machista es muy duro y muy difícil.Además, apenas te falla la "pirula" se te va todo al hoyo, porque basas todo tu orgullo, toda tu presencia y todo tu ser en una cosa tan caprichosa y tan pequeña", comentó arrancando aplausos de los asistentes.
Señaló que de ninguna manera "padece" el complejo freudiano de envidiar el pene de los hombres, porque "es una cosa muy poco confiable y que además, en la mayor parte de los casos, se puede colocar en una lata de sardinas, aunque dudo que alguien quiera hacerlo", ironizó.
Isabel Allende dijo sentirse una extranjera en todas partes, menos en Chile, a pesar de que es el país donde menos años ha vivido.
Por la actividad diplomática de su padrastro debió viajar desde muy temprano, y tras el golpe de Estado en Chile pasó 13 años en Venezuela, para luego irse a San Francisco, Estados Unidos, donde ha pasado los últimos 13 años de su vida.
Sin embargo, manifestó que se siente chilena y tiene la "necesidad" de contar la historia de Chile porque es "la única" que le interesa y considera que contarla es "un ejercicio de memoria" que también debería ser hecho de forma colectiva.
En sus libros refleja ituación política y social de Chile a través de las décadas y cómo el entorno va moldeando a sus personajes, figuras que también se mantienen indelebles en cada una de sus novelas: el padre ausente y la mujer fuerte que busca autonomía.
Ya en sus anteriores libros: "La Casa de los Espíritus", "De Amor y de Sombra", "Eva Luna" e "Hija de la Fortuna", entre otros, había retratado la historia chilena bajo estos cánones.
"Retrato en Sepia" viene a completar el círculo con el cual inició la historia de una familia chilena, con el trasfondo sociopolítico del país, en "Hija de la Fortuna", y que termina en "La Casa de los Espíritus", que paradójicamente fue su primera obra.
El lanzamiento de "Retrato en Sepia" tuvo lugar anoche en una ceremonia especial celebrada en la sede central de la Universidad de Chile, en pleno centro de Santiago, y durante la cual la escritora fue entrevistada por la periodista Patricia Verdugo, especialista en investigaciones sobre temas de derechos humanos.
La novela es una especie de eslabón entre su primer y último libro y basa su trama en la investigación que realiza la protagonista, Aurora del Valle, para descubrir su identidad.
"Toda su vida es un ejercicio de memoria para llegar a ese instante de verdad", confesó.
La situación sirvió para hacer una comparación con la historia chilena, acerca de la cual sostuvo que "tarde o temprano un pueblo necesita recordar, hacer un ejercicio consciente de memoria para rescatar la verdad".
Manifestó que los círculos siempre se cierran y que muy rara vez quedan los cabos sueltos, y por esa razón no le extraña lo que está sucediendo en Chile, en alusión al intento de los tribunales por juzgar a Augusto Pinochet por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante su gobierno.
O por lo que ocurre en Buenos Aires, donde la justicia argentina está revelando los entretelones del asesinato del general Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, perpetrado en 1974 por agentes de Estado chilenos, y del cual Isabel Allende informó a las tres hijas del matrimonio.
En ese marco, desmitificó la imagen pacífica que tienen de sí mismos los chilenos."En la primera oportunidad que se da de impunidad nos volvemos brutales", aseveró.
Recordó que Chile en el siglo XIX fue un país imperialista y expansionista que le quitó territorio a otras naciones (Perú y Bolivia), que además sufrió cinco guerras y una revolución y que ese carácter "aguerrido, violento y cruel" aparece siempre a pesar de querer ser "mansos y apocados".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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