De acuerdo a Carol Damian , "William Pinillos Linares inventa este mundo caótico en el que los objetos vuelan a través del espacio y las personas están desconectadas de la realidad", aserto que se ha corroboró en "Un Paseo Mágico", la muestra que el artista peruano (Trujillo, 1964) presentó en HABITANTE.
En esta nueva oportunidad en la cual expuso en nuestro medio los óleos de Pinillos Linares no solamente ahondan en la variable connotada por Damian sino que dan testimonio mayor en el dominio de esa actitud. Sus formas son más compactas, más definidas y se ausentan de esos espacios de luz en los cuales las ubicaba Pinillos Linares en sus trabajos previos.
A ello se sumaría esas figuraciones suyas que conforman un mundo en el cual no solamente las leyes de gravedad son ignoradas sino que conviven figuraciones que provienen, evidentemente, de fuentes opuestas. Sin embargo éstas son las que conforman la personalidad de un mundo, el de Pinillos Linares, en el cual entrecruzan el espacio y al margen de su singularidad crean planos diversos de existencia. Así, a manera de ejemplo, córceles solo o con jinetes, coexisten con arquitecturas que van más allá de sus dimensiones originales y con animales caseros, entre otras cosas, que pueblan esos mismos espacios.
Todos conforman una realidad de posibilidades irreales y en medio de la cual cualesquiera cosa es posible. Ello amen de un color, único en verdad y que más que colorear esas figuraciones pareciera hacer de cada una de ellas, un color aparte en medio de esa sinfonía de colores-figuraciones.