Sam Worthington pasó de ser un desconocido al actor favorito de Hollywood. Su personaje Jake Sully, el intrépido marine parapléjico que decide enrolarse en la misión “Avatar” en la que logra convertirse en el líder de los “Na’vi”, lo catapultó al estrellato y a unos cuantos meses del estreno de esta cinta ya lo tenemos como líder de taquilla con “Clash of the Titans”, un filme producido por Warner Bros, Pictures.
“Clash of the Titans" es un “remake” de la cinta del mismo nombre de 1981, la cual llegará muy pronto a los cines tanto en 2D como en 3D, mercado por el que competirá con la película de animación de DreamWorks “How to Train Your Dragon” y con la distribución en tres dimensiones de “Alice in Wonderland”.
La historia es, en esencia, la misma: Perseo, hijo bastardo de Zeus, se convierte en el mesías redentor de Argos, que lucha contra la ira de los dioses del Olimpo, que quieren castigar a los díscolos humanos, que no lo adoran como antes. Ha cambiado, por supuesto, la calidad de los efectos especiales: si en la original Harryhausen lograba alguna de sus creaciones más memorables (los escorpiones gigantes, la Medusa) con la técnica del “stop motion”, en la de Louis Leterrier lo digital reduce a cenizas la impresión de realidad reinventada de aquel trabajo.
En diversas entrevistas con nacion.com de Costa Rica y con el periódico.com de Cataluña, Worthington cuenta su experiencia en esta trama.
¿Conocía la versión original de Furia de Titanes que se hizo en 1981? Sí, la vi antes de empezar el rodaje. Pero la dejé a la mitad. Aún así, tiene su mérito, porque en esa época los efectos especiales eran bastante rudimentarios.
¿Merecía la pena hacer una nueva versión? Sí, porque la historia me parecía que estaba pasada de moda. Ahora podíamos hacer algo mucho más atractivo para los jóvenes, con un mensaje más actual, efectos visuales extraordinarios y un reparto de actores de la categoría de Liam Nelson y Ralph Fiennes.
La acción es, obviamente, el gran gancho de la película. ¿Cuál fue la parte más complicada en sus escenas de acción? –Tener que lidiar con mi caballo. Eso fue lo peor. Era un gran divo, no salía de su tráiler cuando le llamaban a escena y creo que yo no le caía nada bien. Me lo puso muy difícil y terminé odiándole (risas) y creo que se dio cuenta, porque no me trataba bien. Los caballos saben cuando uno les tiene miedo. Otra cosa que complicó el rodaje fueron las armaduras: eran de goma, pero muy pesadas, y te dificultaban el movimiento. Probamos con varios tipos hasta que encontramos la perfecta, pero por desgracia fue casi al final de la filmación.
Con el éxito de Avatar, imagino que le estarán lloviendo los papeles. No me puedo quejar. Más que la cantidad de papeles, es la calidad del material y de los directores y actores con los que estoy trabajando. Me siento muy afortunado. Como dicen mis padres, es increíble que me paguen por aprender y pasármelo bien.
Sam Worthington se ha labrado en Hollywood una corta pero exitosa carrera que incluye dos de las películas más taquilleras de 2009: 'Terminator Salvation' y 'Avatar'. Este año repite con 'Furia de titanes', la adaptación, vía 3D, de una cinta rodada en 1981 por Desmond Davis. Antes de su estreno, en un hotel de Santa Mónica (California), el actor desgrana para Pantalla Semanal cómo ha sido su vida los últimos cinco años, desde que abandonó Nueva Zelanda y un trabajo en la construcción para probar suerte en Hollywood. Confiesa que cuando le llamaron para rodar ‘Avatar’ en Estados Unidos, se deshizo de su casa, sus muebles y todos sus objetos “para no estar ligado a nada”; que desde que llegó a Hollywood vive “de hotel en hotel, sin tener un techo fijo donde dormir”; que sus únicas posesiones son “dos maletas y una bolsa” .
Borrón y cuenta nueva. ¿Por qué lo hizo? Ni él lo sabe. “Si pudiera explicarlo, todo sería un poco más fácil. Pero el punto es que no lo podía explicar”, indicó el actor a Details.
Pero, a diferencia de la mayoría que se sumergen en Hollywood, el australiano sigue siendo el mismo tipo que hace cuatro años. No tiene mansión, tiene una bolsa de ropa y hasta fue a los premios Óscar en unos zapatos de Payless.
“Yo no estoy aquí para ser una estrella. Estoy aquí para ayudar a contar historias. Si quieres ser una estrella, participa en Big Brother”, le dijo el actor a Collider