VERGÜENZA**Lo acontecido ayer en el hemiciclo, fue un acto vergonzoso. Debemos revisar profundamente lo que nos está ocurriendo como sociedad. Que un acto meramente protocolar, haya degenerado en una olla de grillos, con insultos de parte y parte, debiera hacernos reflexionar sobre el estado actual de cosas en Panamá.
MEMORIA**La situación vivida en el Palacio Justo Arosemena, recordó a algunos los actos de toma de posesión de Manuel Solís Palma como ministro encargado de la Presidencia, o de Francisco Rodríguez como presidente, en las postrimerías de la fenecida dictadura. A hurtadillas, y sin que el área pública estuviera abierta a todos.
BROCHE**Cierre lógico para un proceso que estuvo enrarecido. Desde temprano, se conoció de un candidato "ungido", sobre el cual pendía su parentesco con un diputado suplente como impedimento. Un representante de corregimiento, denunció que otro aspirante, había sido condenado por narcotráfico. Mal acaba lo que mal comienza.