La aparente mejoría del mercado laboral en Estados Unidos y el auge de la confianza de los consumidores en la marcha de la primera economía mundial impulsaron hoy a Wall Street a cerrar en positivo por tercera sesión consecutiva.
El ánimo comprador se impuso en la Bolsa de Nueva York desde la apertura de la sesión, cuando los inversores dejaron claro que se concentrarían en albergar esperanzas acerca de la recuperación del empleo, después de que la cifra de solicitudes del subsidio por desempleo descendiera hasta su punto más bajo desde abril de 2008.
El Departamento de Trabajo informó que esas solicitudes se ubicaron en 364.000 la semana pasada y que el promedio de solicitudes en cuatro semanas, que es un indicador más confiable de la tendencia en el mercado laboral, bajó en 8.000 y se ubicó en 380.250, el nivel más bajo desde junio de 2008.
Ambas cifras fueron suficientes para abrir las esperanzas a una recuperación del mercado laboral en este país y eclipsaron a los datos definitivos del producto interior bruto (PIB) de este país relativos al tercer trimestre, también difundidos hoy y menos buenos de lo esperado.
Según esos datos, la economía de Estados Unidos creció de julio a septiembre a un ritmo anual del 1,8 %, dos décimas menos que lo previsto y un ajuste que reflejó, principalmente, la debilidad del gasto de los consumidores que, en Estados Unidos, equivale a casi el 70 % del PIB.
Los inversores optaron por ignorar ese dato sobre todo después de conocerse que la confianza de los consumidores en la evolución de la economía de Estados Unidos y su situación financiera personal subió de nuevo en diciembre, hasta los 69,9 puntos, con lo que encadena cuatro meses consecutivos de ascenso, según informó la Universidad de Michigan.
Además, la entidad privada de análisis The Conference Board divulgó su índice de tendencia futura de la economía de Estados Unidos, que subió 0,5 puntos en noviembre, su séptimo avance consecutivo y un dato que es visto como una señal de que el riesgo de una recesión económica se ha desvanecido.
Con esa batería de datos sobre la mesa, Wall Street vivió una jornada tranquila en la que sus principales indicadores lograron mantener las ganancias desde el arranque de la sesión, lo que finalmente se tradujo en una subida del 0,51 % en el Dow Jones de Industriales, mientras que tanto el S&P 500 como el índice del mercado Nasdaq ganaron el 0,83 %.
Sobresalieron los avances del sector financiero, que subió en su conjunto el 1,59 %, gracias a las ganancias de los principales bancos estadounidenses a lo largo de la sesión: Citigroup creció el 5,94 %, Bank of America el 4,59 % y JPMorgan Chase el 3,5 %.
También influyó en el ambiente de tranquilidad el hecho de que las principales plazas bursátiles europeas cerraran con subidas: Milán ganó el 1,4 %, París el 1,36 %, Londres el 1,25 %, Fráncfort el 1,05 % y Madrid el 1,01 %.
Los inversores neoyorquinos lograron olvidarse así durante un día de las dimensiones de la crisis de deuda en Europa y las consecuencias que su falta de resolución puede tener en el conjunto de la economía mundial pese a los esfuerzos de las autoridades de la zona euro por encontrar salidas a la crisis.
Fue precisamente la incertidumbre en la zona euro la que llevó horas antes a las bolsas asiáticas a cerrar con descensos: el selectivo Nikkei de la Bolsa de Tokio se contrajo el 0,77 %, Shanghái perdió el 0,22 % y Hong Kong retrocedió el 0,21 %, entre otras.
Se prevé que Wall Street viva mañana una típica jornada prenavideña, con poco volumen de mercado, y en la que los inversores sigan cruzando los dedos para evitar sobresaltos en los próximos días y que el Dow Jones de Industriales acabe el año, ya la semana siguiente, en positivo.