El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, expresó hoy en Honduras que él no se acomoda "ni con la izquierda ni con la derecha", y pidió a la comunidad internacional que le ayude a su país a combatir el terrorismo.
En un discurso en San Pedro Sula, norte de Honduras, adonde llegó ayer en visita oficial, Uribe expuso sobre la situación de violencia que ha vivido su país y los cambios que se han registrado durante su Gobierno, aunque, a su juicio, todavía falta mucho por hacer.
"El terrorismo no tiene corazón, no tiene selectividad, carece de lealtades, un día asesina en Colombia, pero mañana o pasado mañana asesina más allá de la frontera con Colombia; entre todos lo podemos derrotar", expresó Uribe.
Uribe llegó a Honduras para inaugurar en el Caribe de este país una planta de biocombustibles donada por su Gobierno y valorada en un poco más de un millón de dólares, que beneficiará a campesinos de una cooperativa en el sector de Tocoa, departamento de Colón.
Antes de viajar a Colón, Uribe suscribió con el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, un acuerdo de cooperación técnica y una declaración conjunta, en un acto celebrado en un club privado de San Pedro Sula.
La ocasión fue aprovechada para que el alcalde de San Pedro Sula, Rodolfo Padilla, le entregara a Uribe las Llaves de la Ciudad, mientras que el Parlamento hondureño le distinguió con la Condecoración Honorífica Grado de Gran Cruz Extraordinaria con Placa de Oro.
Por su parte, el presidente hondureño le entregó a Uribe la Orden de Morazán en el Grado de Gran Cruz Placa de Oro, Banda de Primera Clase.
Uribe recalcó que lo que quiere en Colombia es "cero asesinatos" y "cero secuestros", y afirmó que en su país "se acabaron los grupos paramilitares".
"La palabra paramilitar se acuñó en Colombia para denominar las bandas privadas criminales, cuyo objetivo era enfrentar a las guerrillas; el Estado ha recuperado el monopolio para combatir a todos los violentos", expresó el gobernante del país suramericano.
En su opinión, en Colombia "hay guerrillas debilitadas, bandas de narcotráfico, algunas de las cuales son alimentadas por reincidentes del paramilitarismo, pero ya nadie puede decir que haya un grupo suplantando al Estado para perseguir grupos violentos; eso es un valor democrático".
"Por eso es que yo no me acomodo ni con la izquierda ni con la derecha, yo solamente me acomodo con el trabajo popular de la cohesión social, de todos los días", acotó.
Del narcotráfico dijo que la realidad ha demostrado que es un negocio que convierte a cada país en víctima de todos los eslabones, por lo que "hay que derrotarlo".
En lo que respecta a las guerrillas, indicó que antes "aparecían como los nuevos revolucionarios" y que, aunque "estaban lejos del narcotráfico, terminaron fusionándose" y "pasaron de ser ideológicas a ser mercenarias".
La guerrilla de finales del siglo pasado en El Salvador, según Uribe, desapareció cuando las organizaciones no gubernamentales europeas "dijeron: 'No financiamos más a la guerrilla salvadoreña'", lo que obligó a sus dirigentes "a negociar con algunas garantías de libertades democráticas".
"En Colombia no ha sido posible esa negociación, porque los grupos violentos se alimentan con el narcotráfico; ese negocio hay que derrotarlo, no respeta fronteras. Eso nos ha llevado a una realidad: en los años 60 Colombia tenía una insurgencia, hoy lo que falta por derrotar es simplemente terrorismo", expresó Uribe.
De la crisis financiera internacional que sacude al mundo dijo que hay que estar alertas porque pueden venir otras igual de graves, como "una crisis energética y una crisis de deuda".