Argentina logra una adhesión del 66 por ciento en canje de bonos en mora desde 2001


Argentina logró una adhesión del 66 por ciento a la oferta de canje de bonos soberanos por 18.300 millones de dólares que permanecían en mora desde el cese de pagos de 2001, anunció hoy el ministro argentino de Economía, Amado Boudou.


Por medio de esta operación se refinanciaron bonos en mora por 12.067 millones de dólares, con lo cual "el 92,4 por ciento" de los acreedores de las deudas declaradas en mora en 2001, el mayor cese de pagos de la historia (unos 102.000 millones de dólares), ha aceptado refinanciar esos débitos, apuntó en una rueda de prensa.


En 2005 se había refinanciado la mayor parte de la deuda morosa por medio de un canje de bonos que abarcó a 81.800 millones de dólares y con el que se obtuvo una rebaja del 65,4 por ciento.

 

Boudou señaló que el Gobierno de Cristina Fernández ha tomado la decisión de "que se mantenga cerrado" este nuevo canje, con lo cual echó por tierra conjeturas sobre una prórroga o el lanzamiento de una nueva oferta de refinanciación para los títulos que siguen en mora.


También descartó emisiones de deuda en los mercados de capitales internacionales hasta que los tipos de interés ofrecidos no sean menores al diez por ciento anual.


El ministro destacó que el "ciento por ciento" de los acreedores mayoristas (bancos y otros grandes inversores) aceptaron esta nueva refinanciación, que fue rechazada por "todos los fondos buitre", como se llama a los fondos especulativos, y tuvo unos buenos niveles de adhesión entre pequeños inversores italianos y japoneses.

 

Sostuvo que los "fondos buitre", que reúnen bonos argentinos en mora por unos 4.500 millones de dólares, han quedado aislados en sus demandas judiciales contra Argentina.


Dijo que esta refinanciación "no fue un regalo" a los acreedores, como adujeron fuerzas de la oposición y puso como ejemplo que los intereses devengados desde 2003 hasta ahora por la deuda en mora "implicaban" 7.000 millones de dólares que "fueron cancelados con 943 millones en bonos".


El resultado del canje de bonos "superó en un diez por ciento" al esperado por el Gobierno y supone "una caída muy importante tanto en capital como en intereses" de la deuda morosa, comentó al calcular que Argentina ha logrado una rebaja del 65 por ciento en promedio sumadas esta refinanciación y la de 2005.

 

Argentina "negoció con una visión propia y no con la del Fondo Monetario Internacional (FMI) o los acreedores", puntualizó Boudou al reiterar antiguas críticas del Gobierno argentino a ese y otros organismos multilaterales de crédito.


En este sentido, dijo que los préstamos de contingencia (stand by) del FMI "se negociaban (en el pasado) con muy poco sentido para Argentina y desde posiciones de los acreedores, lo que generaba el próximo problema" para las cuentas del Tesoro.


"No importaba lo que pasaba a la población y las finanzas públicas, sino que se llevaba al próximo problema financiero", cosa que pasaba "por lo menos desde fines de la década de 1970" hasta 2003, cuando Argentina optó por desmarcarse del FMI, agregó.

 

El ministro insistió con que en este nuevo canje de deuda "no fue un regalo" porque "tenía condiciones inferiores" al de 2005, "pero también condiciones menores a las pedidas por acreedores", además de que "no se pagaron comisiones".


"Hemos logrado esto con mucho esfuerzo, con pericia técnica y también con mucho corazón", aseguró Boudou.

Argentina logra alta adhesión a canje y aisla a los "fondos buitres"

Argentina dio hoy por superado el mayor cese de pagos de la historia al anunciar una adhesión del 66 por ciento a un nuevo canje de bonos en mora desde 2001, un nivel de aprobación que acota el margen de acción de los fondos de inversión especulativos.
Los denominados "fondos buitres" le volvieron a decir "no" a la refinanciación de la deuda argentina y prometen seguir acechando al país suramericano por la vía judicial, aunque ahora quedaron virtualmente aislados frente a la mayoritaria adhesión de acreedores privados a las refinanciaciones que hizo Argentina.
El nivel de aceptación a la nueva oferta de canje es contundente y superó el objetivo mínimo del 60 por ciento que se fijó el Gobierno de Cristina Fernández para reestructurar bonos en mora por 18.300 millones de dólares.
Se trata de deudas en manos de acreedores privados, institucionales y minoristas que habían rechazado un canje concretado en 2005, por el que se reestructuraron bonos impagos por 81.800 millones de dólares, con una rebaja del 65,4 por ciento.
Si se consideran ambos canjes, Argentina logró un nivel de adhesión global del 92,4 por ciento con una rebaja del 65 por ciento en promedio para refinanciar una deuda que inicialmente era de unos 102.000 millones de dólares, entre capital e intereses.
Para el Gobierno argentino, ese grado de aceptación a la refinanciación deja sin argumentos a los fondos de inversión y acreedores minoristas que han optado por la vía legal para intentar cobrar el ciento por ciento de sus tenencias.
Los "fondos buitres" han optado mayoritariamente por litigar contra el Estado argentino en cortes de Estados Unidos.
Allí, el juez neoyorquino Thomas Griesa se ha ganado fama cada vez que fondos especulativos, como los aguerridos Elliot y Dart, lograron convencerle de embargar preventivamente cuentas y otros bienes argentinos.
Los abogados de Argentina han logrado hasta ahora desmontar esos embargos, mientras que el nuevo canciller, Héctor Timerman, que asumió ayer el cargo, buscó combatir desde la embajada argentina en Washington el fuerte cabildeo ("lobby") de los "fondos buitres" en la prensa y el mundillo político estadounidense.
El otro núcleo de resistencia a la reestructuración de la deuda argentina lo han conformado inversores individuales italianos, capitaneados por Nicola Stock, de la Task Force Argentina, colectivo creado en 2002, tras el millonario cese de pagos de Argentina, el mayor de la historia moderna.
Las principales demandas contra el Estado argentino interpuestas por inversores italianos han sido radicadas ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), que depende del Banco Mundial.
Allí se han planteado tres demandas, pero la más voluminosa corresponde a 195.000 italianos, quienes habían reclamado un resarcimiento por el cese de pagos de unos 4.300 millones de dólares.
Pero el ministro argentino de Economía, Amado Boudou, quien anunció hoy el resultado de este segundo canje de bonos, apuntó que el 75 por ciento de los acreedores italianos aceptó esta refinanciación.
La segunda demanda, también hecha por italianos, reclama el pago de capital e intereses de bonos impagos por 14,2 millones de euros y 1,1 millones de dólares, mientras que en la restante causa el reclamo es por 6,5 millones de euros.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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