El ex marino Alfredo Astiz volvió hoy a recurrir a un libro del checo Franz Kafka en la última audiencia del año del juicio que se le sigue por delitos de lesa humanidad cometidos en la dictadura argentina, en la que se le leyeron graves cargos por la desaparición de dos monjas francesas.
En un recinto colmado de público, la jornada de hoy se dedicó por completo a la lectura de los hechos ocurridos el 8 de diciembre de 1977 en la Iglesia Santa Cruz, de Buenos Aires, uno de los episodios más emblemáticos del último régimen de facto (1976-1983).
Esa sede religiosa era el punto de encuentro de familiares de personas desaparecidas, entre ellas las fundadoras de la organización Madres de Plaza de Mayo y las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet.
En ese grupo logró infiltrarse Astiz, bajo el falso nombre de Gustavo Niño, quien el 8 de diciembre de 1977 "marcó con un beso" a las 12 personas que horas después serían secuestradas, entre ellas Alice Domon.
Dos días después fue capturada en una parroquia de las afueras de Buenos Aires su homóloga Duquet.
En la jornada de hoy, la Fiscalía indicó que todos los secuestrados fueron trasladados a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó el principal centro clandestino de detención y tortura de la dictadura, y se calcula que 15 días después fueron arrojados vivos al mar en los "vuelos de la muerte".
Según las pruebas recogidas, ambas religiosas fueron obligadas a fotografiarse bajo un cartel de la desaparecida organización guerrillera "Montoneros" y tanto Astiz como Jorge "Tigre" Acosta, otro de los juzgados, "cooperaron para conducirlas en estado de indefensión y desamparo hacia la muerte".
El incidente de la jornada ocurrió cuando personal de la policía prohibió a las Madres de Plaza de Mayo ingresar en la sala de audiencias con las fotos de sus hijos desaparecidos.
La próxima audiencia del juicio oral y público está prevista para el próximo 14 de enero, mes en el que el Poder Judicial en Argentina entra en receso.
Desde el pasado 11 de diciembre, Astiz y otros 18 ex marinos rinden cuentas ante la Justicia por los crímenes cometidos en la ESMA, una de las "megacausas" que se reabrieron en Argentina en 2003, tras la derogación parlamentaria de las "leyes del perdón" a represores de la dictadura.
Según datos oficiales, 18.000 personas desaparecieron en Argentina durante la denominada "guerra sucia", aunque los organismos de derechos humanos elevan la cifra a 30.000.