Los habitantes de Bangkok respiraban hoy aliviados tras un fin de semana en alerta por las peores inundaciones en cincuenta años en Tailandia, aunque las autoridades advirtieron que el peligro aun no ha pasado y llamaron a no bajar la guardia.
"Aunque la situación no es crítica todavía, tenemos que estar muy vigilantes", manifestó a los medios locales el gobernador de Bangkok, Sukhumbhand Paribatra, que señaló a los barrios del norte como los más vulnerables.
El fin de semana, Bangkok se salvó de quedar anegada después de que la mayor parte del agua pudiera ser drenada al mar a través del río Chao Phraya y los canales que atraviesan la ciudad.
La marea alta complicó las tareas de desagüe, una situación que el servicio de meteorología ha advertido que volverá a poner Bangkok en aprietos durante el siguiente periodo de pleamar, entre el 28 y 31 de octubre.
Centenares de sacos de arena y muros de contención protegen la metrópolis de unos 10 millones de habitantes de las inundaciones, que han causado 307 muertos y afectan a una treintena de provincias del centro y norte del país desde el pasado julio.
Al menos otras 3 personas están desaparecidas, según la última actualización del centro para la gestión de desastres.
Miles de voluntarios y soldados continuaron hoy trabajando sin descanso para mantener la capital a salvo de las riadas que bajan del norte y que han causado 2,3 millones de damnificados y anegado cientos de miles de hectáreas de arroz.
Mientras, las inundaciones continúan causando estragos principalmente en las provincias centrales, las más castigadas por la necesidad de proteger Bangkok.
Antes del mediodía, el centro especial de emergencia ordenó la evacuación del parque industrial de Nava Nakorn, el sexto que se inunda, después de que el agua rebasara los diques que protegían sus más de 270 naves.
Unas 270.000 personas trabajan en este polígono, ocupado principalmente por empresas japonesas, situado en Pathum Thani, a unos 45 kilómetros de Bangkok.
La primera ministra, Yingluck Shinawatra, que ha recibido críticas por la descoordinación y escasa previsión en esta crisis, lamentó la inundación del polígono y reiteró que el Gobierno está haciendo todo lo que puede.
"Siento que el agua haya entrado en Nava Nakorn porque hemos tratado de evitar esto durante bastante tiempo", declaró Yingluck, investida como jefa del Ejecutivo el pasado agosto.
Al norte de la capital, en Ayutthaya, otros cinco parques industriales y varios templos declarados patrimonio de la Humanidad se encuentran bajo más de un metro de agua.
La Federación Tailandesa de Industria estima que los daños por las inundaciones ascienden a 190.000 millones de bat (unos 6.200 millones de dólares o 4.400 millones de euros).
Las fotografías del satélite muestran una gran mancha de agua en la zona central del país, donde cientos de miles de personas se han adaptado a la vida flotante gracias a las numerosas lanchas neumáticas que se han vendido.
En algunas localidades, incluso los mototaxis han tenido que reciclarse y han cambiado las motocicletas por barcas a motor.
Sin embargo, el cansancio por los meses de inundaciones comienza a afectar los vecinos de provincias colindantes con Bangkok, que se han enfrentado con las autoridades y han llegado a boicotear un dique frente a la capital para aliviar el nivel de agua.
Para el Gobierno, la capital es una prioridad por el aeropuerto internacional, la gran cantidad de parques industriales y la gran densidad urbanística y de población, además de ser la sede de las principales instituciones oficiales y privadas.
Las causas de las inundaciones se deben a la combinación de una estación del monzón especialmente lluviosa y el excesivo caudal de agua retenido en los principales embalses del país.
La presa Bhumibol, la mayor de Tailandia, pasó de liberar unos 4,5 millones de metros cúbicos al día entre junio y julio a tener que evacuar diariamente 26 millones de metros cúbicos en septiembre y subir a 77 millones en octubre.
El Departamento de Hidrología niega que haya actuado de forma improvisada y achaca las inundaciones a la inusual cantidad de agua caída durante la estación de lluvias, que comienza en mayo y se alarga hasta octubre.
Todos los años, las inundaciones y los deslizamientos de tierras se repiten en gran parte de Tailandia debido a las fuertes precipitaciones.
Gaspar Ruiz-Canela