Bogotá se sume en el caos por los disturbios de la huelga del transporte público


El caos se tomó hoy la capital de Colombia, Bogotá, a causa de los disturbios generados por la huelga indefinida de más de 16.500 vehículos de transporte público de la Asociación de Pequeños Transportadores (Apetrans), que reclama ser incluida en el nuevo Sistema Integrado de Transporte Público.


Los principales puntos de conflicto se concentraron en los extremos de la ciudad, especialmente en los barrios del sur, donde varios autobuses fueron apedreados y se registraron enfrentamientos con la Policía, que se han resuelto hasta el momento con la detención de 24 personas, de las que nueve han sido judicializadas.


Un total de 2.000 policías y ocho escuadrones antidisturbios han sido destinados a controlar la situación en los puntos más problemáticos, confirmó a Efe un portavoz de la Alcaldía bogotana.


No obstante, hasta 250 autobuses han sufrido destrozos por los ataques de los manifestantes, que pretendían boicotear a las compañías que no se sumaron a la huelga, según informó el diario El Tiempo, a falta de cifras oficiales por el momento.


"No es un paro; es una presión que no podemos aceptar, no estamos de acuerdo", dijo hoy en rueda de prensa el alcalde bogotano, Samuel Moreno, que advirtió de que "los intereses de unos pocos están perjudicando a millones de usuarios, no podemos aceptarlo".


Moreno consideró que los ciudadanos "quieren y anhelan un sistema de transporte eficiente, rápido, económico, de total y de absoluta cobertura, y no desafortunadamente la desorganización que tenemos hoy".

 

Apetrans convocó el paro de cerca de sus cerca de 16.500 buses, busetas y transportes colectivos desde las cero horas de hoy lunes, con el objetivo de presionar a la Alcaldía y ser incluidos en el marco del nuevo Sistema Integrado de Transporte Público (SIPT), del que consideran que han quedado relegados.


El SIPT, que promueven las autoridades locales, busca reorganizar el desordenado servicio de movilización ciudadana en Bogotá (rutas, tarifas, frecuencias, paradas, etc.), e incluye modos complementarios de traslado como los trenes de cercanías y un futuro metro.


Aunque los grandes empresarios de transporte público no se sumaron a la huelga, el miedo a sufrir ataques provocó que muchos de los vehículos de sus flotas no prestaran servicio, ante el temor a recibir ataques por parte de manifestantes de los pequeños empresarios, situación que agravó la parálisis de movilidad.

 

Así, largas colas de ciudadanos se agolparon en las estaciones de los autobuses Transmilenio, vehículos articulados y que transitan por un carril especial, que quedaron saturados ante el aumento de hasta 165.000 pasajeros, un 24% más de los niveles habituales.


Esta situación obligó a muchos bogotanos a optar por moverse a pie o en bicicleta hasta sus destinos y abarrotó algunas de las principales vías de la ciudad, en una imagen poco habitual.


Ante tal panorama, el alcalde Moreno anunció que el gobierno municipal ha solicitado al Ministerio de Hacienda la activación de una póliza para cubrir los daños a vehículos afectados por las protestas.

 

Además, el llamado "Pico y Placa", restricción que prohíbe circular dos días a la semana a vehículos particulares y taxis para evitar la saturación en las calles de la capital, ha sido levantado para los 60.000 taxis de la ciudad, que pueden operar como servicio colectivo, tienen libertad de rutas y pueden recoger a varios pasajeros a la vez.


La Alcaldía confía en que a lo largo de la tarde de hoy se pueda ir normalizando la situación en la capital y en los municipios colindantes, y aunque el alcalde Moreno se mostró "abierto al diálogo", avisó de que la aplicación del nuevo Sistema Integrado es "irreversible".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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