El Gobierno brasileño amplió hoy de dos a tres años el plazo de incidencia de un impuesto que grava en un 6 % los préstamos externos, a fin de contener la fuerte apreciación del real frente al dólar, informaron fuentes oficiales.
Según la medida, publicada en el Diario Oficial, el Impuesto a Operaciones Financieras (IOF) que se aplica para aquellos créditos contratados en el exterior con un plazo de dos años será cobrado también en los préstamos con vencimiento establecido en tres años.
La intención del Gobierno, según fuentes oficiales, es inhibir el ingente ingreso de divisas, que mantiene la cotización de la moneda nacional en torno a los 1,70 reales por dólar, una tasa que afecta a la industria nacional, pues encarece las exportaciones.
"Queremos desestimular la entrada de capitales de corto plazo, porque está sobrando mucho dinero y liquidez en el mundo", dijo a periodistas el ministro de Hacienda, Guido Mantega, al explicar la medida.
En opinión de Mantega, ese excedente de liquidez se debe a que "los países considerados más desarrollados están emitiendo dinero que no va para el consumidor sino para el sector financiero, que debe aplicar esos recursos" y lo hace en "los mercados emergentes más sólidos", como es el caso de Brasil.
El ministro reiteró que esos movimientos generan una "guerra cambiaria" en el mundo, ante la que cual afirmó que el Gobierno de Brasil "no va permanecer impasible".
En las últimas semanas, para impedir una mayor revalorización del real, el Banco Central se ha visto obligado a realizar importantes intervenciones en el mercado cambiario, que no han bastado para atajar la devaluación del dólar ante la moneda brasileña, que ya es del 8,19 % en lo que va de este año, según cálculos del mercado.
La medida anunciada hoy también establece que no serán gravadas las operaciones de retorno de capitales extranjeros aplicados en el país ni las remesas de dólares dirigidas al exterior.