Una comisión legislativa que investiga la responsabilidad del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, en un caso de presunto espionaje concluyó su sesión de hoy entre gritos, insultos y empujones, en momentos en que declaraba un testigo clave.
La sesión fue interrumpida cuando prestaba declaración Sergio Burstein, dirigente de familiares de víctimas del atentado terrorista que en 1994 destruyó la mutualista judía AMIA y blanco de las presuntas escuchas ilegales que salpican al Gobierno del conservador Macri.
Después de algunas discusiones entre Burstein y legisladores del partido Propuesta Republicana (Pro), del alcalde, diputados de la oposición salieron en defensa del dirigente de la comunidad judía gritando que era "una víctima de las escuchas ilegales y no un victimario".
Como el clima de tensión fue creciendo y los choques verbales subían de tono, el presidente de la comisión, Martín Hourest, suspendió la sesión.
Lejos de apaciguarse los ánimos, Burstein salió, entre empujones, custodiado por personal de seguridad de la Legislatura de Buenos Aires.
El polémico caso se destapó en octubre del año pasado, cuando se supo de supuestas prácticas de escuchas ilegales atribuidas al ex jefe de la Policía Metropolitana de Buenos Aires Jorge "Fino" Palacios, a quien Macri había encargado la tarea de crear el cuerpo de seguridad.
Tanto Palacios como el antiguo agente federal Ciro James están procesados y detenidos desde fines de 2009 por "intervención indebida de las comunicaciones y falsificación ideológica de documentos públicos".
Mauricio Macri, quien ha sido procesado en la causa por el juez federal Norberto Oyarbide, sostiene que el ex presidente argentino Néstor Kirchner, esposo de la mandataria, Cristina Fernández, montó la causa para truncar sus aspiraciones en los comicios presidenciales de 2011.
En ese sentido, Macri considera que Oyarbide es "funcional" al matrimonio presidencial y ha denunciado al magistrado por "prevaricación".