Bien, seguimos con estas entregas sobre cambios a través de la literatura. Espero que hayas tenido la oportunidad de leer las anteriores. De todas formas, dedicaré el siguiente párrafo a resumir lo que hemos planteado hasta el momento.
Hemos escrito que la literatura siembra modos de pensar –presunciones y valores - y por eso influye en la manera en que percibimos la realidad. Cabe un nuevo dicho: dime lo que lees y te diré quién eres (O dime lo que escribes y te diré quién eres, ese también es válido). La semana pasada terminé invitándote a hacer conscientes las presunciones y valores que te llevan a coincidir con ciertos libros, y ahora te tengo dos invitaciones más.
1. Una vez que te has hecho consciente de por qué lees lo que lees, proyecta lo que quieres ser. Con esto no quiero decir que abandones la espontaneidad del gusto literario, no, lo que digo es que te examines, fantasees sobre lo que realmente quieres y pongas en movimiento tus esquemas interiores. Conócete a ti mismo y conocerás el universo y a sus dioses, decían los griegos, ¿o no? Así que conócete tú; puedes usar para esto el espejo de la literatura…
Una vez que te hayas examinado y proyectado, explora lecturas que consideres afines con lo que deseas para el futuro…
A mis estudiantes del taller de literatura, no en pocas ocasiones, les asigno leer a cierto escritor, o escribir copiando cierto estilo literario. El ejercicio no es cien por ciento mío, sino que lo extraje de la revista Writer´s Digest. El objetivo es que el estudiante sea influido por el autor y aprenda nuevos ángulos de visión. Cabe aclarar que ser influido o adquirir nuevos ángulos de visión no es lo mismo que ser absorbido por un autor. Esto es absurdo. Y en todo caso, nadie puede ser absorbido realmente por otra persona, ya lo han demostrado los teóricos padres de la era digital: cada ser humano es inevitablemente único. Lo que significa es que si estamos viendo una escultura desde el ángulo izquierdo, bien podemos dar unos pasos hacia la derecha y verla desde otro punto de vista. Esto no nos hace ser otros, sino más conscientes de quiénes somos en realidad.
Pero esta es una digresión, sin lugar a dudas. Lo que queremos sugerir es que tienes el derecho a escoger las mejores lecturas para ti. Fin de este apartado.
2. Por último, comienza a leer conscientemente. En otras palabras, no te quedes con la primera lectura, la más placentera. Analiza las obras, piensa en términos de perfiles de los personajes, quiénes son los exitosos en la trama, quiénes los perdedores, cómo se retrata la realidad en esa novela o cuento o poema, qué valores y presunciones se muestran. ¿Por qué hacerlo así? Porque si te conviertes en un lector por entero pasivo, no tienes poder de decisión sobre cómo se va configurando tu subconsciente y tu inconsciente, ¿sí?
Un buen ejemplo de lo que digo arriba es el caso de la publicidad por imágenes. Todos los días somos influidos inconscientemente por letreros. ¿Qué nos dicen? Algunos incitan al sexo. - ¿Qué tiene que ver una mujer semidesnuda con comprar un par de llantas? Y otros simplemente nos llevan a comer comida que, aunque sea sabrosa, no nos nutre realmente. ¿Quieres ser manipulado en vez de tomar las riendas de tu aprendizaje?
Bueno, estimado lector, hemos llegado al final de este camino. Pero la siguiente semana comenzaremos a marchar por otro. Claro que sí. Recuerda que la literatura es mucho más que libros.