Con cara de incredulidad y aspecto cansado, el serbio Novak Djokovic admitió ayer que no encuentra una "explicación" a su doloroso revés en la pista Central de Wimbledon, donde el ruso Marat Safin le borró del cuadro masculino en tres sets, un desenlace que el número 3 del mundo "no esperaba".
Visiblemente contrariado, el hombre al que el mallorquín Rafa Nadal ganó hace apenas diez días en la final de Queens, reconoció que no dejó de tener "altos y bajos" ante su oponente, quien estuvo "muy consistente" en cada punto. "Todo lo contrario que yo", observó Djokovic con resignación.
El serbio, eliminado tras 2 horas y 1 minuto en 3 sets por 6-4, 7-6 (3) y 6-2, lamentó la cantidad de dobles faltas que cometió, lo que "no es muy habitual", dijo.