Supongo que resulta lógico. Tenemos una Copa Mundial que se celebra en Europa y los cuatro semifinalistas son de este continente.
Pero ese es un hecho, no una explicación. El partido Francia contra Portugal será entre naciones con un gran legado futbolístico, y quizás surja un resultado que sorprenda a todos. Ambas naciones merecían ganar sus cuartos de final. Pero la Copa Mundial esperaba más de algunos de los equipos que resultaron vencidos.
Y esto comienza, por supuesto, con Brasil. Me había preocupado por la condición de Brasil como un indiscutible favorito de la Copa. Me había preocupado el hecho de que nada había salido mal en las primeras fases que pudiera poner a prueba la moral del equipo. Pero Brasil olvidó también una lección de historia.
En 1958 vencimos a Francia 5-2 en las semifinales. Desde entonces, Brasil ha tenido un mal récord contra Francia. Francia venció a Brasil en penaltis en los cuartos de finales en 1986 y después 3-0 en la Final de 1998 en Paris.
Por lo tanto, éstas eran derrotas que debían ser vengadas. Para hacerlo, Brasil necesitaba avanzar y atacar. Pero no lo hizo. Yo estaba pasmado. En vez de eso, después de los primeros 20 minutos, quien llevó a cabo todo el ataque fue Francia.
Zinedine Zidane fue fantástico y también me impresionó el joven Franck Ribery, un jugador del cual sabía muy poco antes de esta Copa Mundial.
Zidane lo fue todo, exigiendo el balón y controlando el juego. Al venir a esta Copa Mundial, él sabía que cada juego podría ser su último - y por eso se entregó en estos últimos juegos, primero contra España y después contra Brasil.
Eso es lo que podemos describir como un verdadero espíritu combativo, el que nunca vimos en Ronaldo, que tuvo un desempeño muy lento en todo momento, o Ronaldinho, que ha sido una de las mayores decepciones de esta Copa.
La actuación de Lilian Thuram, quien dominó la defensa para el equipo francés, fue decisiva para repeler el ataque de Brasil de forma total y completa.
Brasil no puede quejarse. De hecho, en la segunda mitad Dida estando en la portería salvó a Brasil de perder 2-0. Fue un espectáculo triste. Se trataba de un equipo con experiencia y yo esperaba una actuación mejor.
Lo mismo podría decirse de Argentina, que ha jugado el mejor fútbol de todos los grupos. Al igual que Brasil, la mayoría de sus jugadores estaban con clubes europeos, por lo cual no pueden quejarse de las condiciones.
El juego con Alemania podía haber sido de cualquiera de las dos maneras, pero Alemania ha estado mejorando en confianza y condición con cada juego y su progreso en las semifinales mantiene viva la maravillosa atmósfera alrededor de esta Copa.
Philipp Lahm continúa impresionándome. El percibe el juego con absoluta claridad. Cada vez que Alemania ha tenido un problema en la defensa, Lahm sale súbitamente de cualquier lugar donde se encuentre para aliviar la presión.