Las pruebas de velocidad del Mundial de atletismo de París coronaron nuevos campeones pero ninguno se impuso como verdadero patrón de la especialidad, ni siguiera la estadounidense Kelli White, que logró el doblete 100-200 m en ausencia de Marion Jones, ante las sospechas de dopaje que pesan sobre ella.
La victoria de Kim Collins en 100 metros ofreció al atleta caribeño de Saint Kitts y Nevis el oro que podría transformar en dólares en las próximas carreras. Pero ese triunfo no hizo de él un favorito para los próximos títulos, entre ellos el de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Collins se benefició probablemente de un período de transición en la línea recta. Una oportunidad que también hubieran podido aprovechar sus rivales, el potente Darrel Brown, de Trinidad y Tobago, poseedor del récord del mundo júnior (10.01), por ejemplo.