Con Holanda ya en octavos y Camerún eliminado, Dinamarca y Japón se enfrentan hoy en Rustenburgo en un partido calificado de "feroz" por el seleccionador nipón, Takeshi Okada, por la única plaza disponible en el grupo E.
Empatados a tres puntos, Japón ocupa el segundo puesto por su diferencia de goles (0, frente a -1 de su adversario), de ahí que el equipo de Morten Olsen esté obligado a ganar para seguir adelante, mientras que a los asiáticos les basta un empate.
Olsen considera "una final" este partido frente a un equipo de talante ultradefensivo que sólo ha recibido un gol en los dos partidos precedentes (contra la ofensiva Holanda), y ha marcado otro (1-0 a Camerún).
El director técnico danés, de 60 años, fue el capitán del equipo que tan formidable impresión dejó en el Mundial de México86 antes de caer en octavos de final contra España.
Su colega japonés, Takeshi Okada, coincide en predecir un encuentro duro, sobre todo si Nicklas Bendtner, delantero danés del Arsenal, está listo para jugar.
"Va a ser más difícil que contra Camerún. Nosotros tenemos que ganar y eso les permitirá a ellos jugar más tácticamente, pero nosotros tenemos que aprovechar nuestras ventajas, y la altura es una de ellas", explicó Bendtner.
La única baja segura en el equipo de Morten Olsen es la de Simon Kjaer, que está suspendido para este encuentro.
La primera victoria de Japón fuera de su territorio en un Mundial (1-0 a Camerún) ha elevado la moral de los Samurais, que ya se clasificaron para la segunda fase en el que organizaron junto con Corea del Sur en 2002.
Okada se fijó antes del Mundial sudafricano el ambicioso objetivo de llegar hasta las semifinales. Ahora ha pedido a sus jugadores que se preparen "para el partido de su vida".
El técnico japonés volverá a prescindir, probablemente, de su jugador más creativo, Shunsuke Nakamura, en favor de Yoshito Okubo.