- Roberto Vásquez se fajará con John Mark Apolinario por el cetro interino gallo (118 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
- John Riel Casimero defenderá ante Luis
“Pan Blanco” Ríos su título minimosca (108 libras) de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).
Era un ambiente de mucha cordialidad. Todo era paz y alegría. Algo poco común, cuando se dice hasta la saciedad que en el boxeo el primer asalto se gana fuera del ensogado. Precisamente cuando tienes frente a frente al rival, para dispararle todo tipo de amenazas. Intimidaciones que provoquen en el enemigo, principalmente si es visitante, cierto grado de temor y desconfianza. Que sienta que su seguridad está en peligro, en especial el día del juicio final.
Hacerle sentir el miedo en la sangre. Mirarlo fíjamente a los ojos mientras se descarga toda clase de “bombazos” cargados de cloroformo. Una mirada intimidante que lleve al enemigo a perder el control . De lograr este cometido, se puede decir con propiedad que se ganó el primer round.
Pero nada de esto sucedió ayer. Los púgiles panameños Luis “Pan Blanco” Ríos y Roberto “La Araña” Vásquez lucieron fríos en sus intervenciones durante la conferencia que se realizó en el Megápolis Convention Center, donde también dijeron presente sus contrincantes del sábado, los filipinos John Riel Casimero y John Mark Apolinario.
De seguro si en esta conferencia hubiera dicho presente la leyenda viviente del boxeo panameño, Roberto “Mano de Piedra” Durán, se hubiera mordido la lengua, al ver tanta armonía a pocas horas de dos guerras de tan alta magnitud. Y ni hablar de Cassius Clay, al que todos conocen como Muhammad Ali.
Ali era conocido por los juegos sicológicos que usaba con sus oponentes. Los intimidaba verbalmente diciéndoles que él era el mejor, que él ganaría, que si soñaban con derrotarlo mejor deberían despertar y pedirle perdón.
“Mano de Piedra”, por su parte, creía ciegamente que el primer asalto se ganaba con la boca, disparando miles de balas venenosas que llegaran directo al alma del contrincante.
Lastimosamente, “La Araña” y “Pan Blanco” se olvidaron de esas enseñanzas de “Mano de Piedra”, porque ayer pasaron la raya de lo amigable.
Ahora solo queda esperar hasta el sábado, a ver si ese “instinto” asesino que llevan por dentro los panameños llega a estremecer las entrañas del Megápolis Convention Center.