El ex jefe de una unidad militar reiteró ayer que prisioneros políticos de la pasada dictadura fueron lanzados al mar o a las cumbres de la cordillera de los Andes, aunque las fuerzas armadas mantenían silencio en torno al tema.
El teniente coronel retirado Olagier Benavente reiteró ayer en declaraciones a la televisión estatal las revelaciones hechas antes a algunos periódicos en cuanto a haber sido informado por un piloto de helicóptero del lanzamiento de cuerpos de detenidos políticos. Benavente no supo explicar por qué tras casi 26 años después del golpe militar encabezado por el general Augusto Pinochet ahora hace estas revelaciones. Pero el ex militar, de 70 años, señaló que si él hubiera sido afectado por la desaparición de un familiar jamás podría perdonar. Señaló que como presidente de un consejo de guerra no está arrepentido de haber ordenado el ajusticiamiento de un ex gobernador regional cuando comandaba un regimiento en Talca, a 260 kilómetros al sur de esta capital. Benavente reiteró también sus acusaciones contra el ex general Sergio Arellano Stark, comandante de una comitiva que a lo largo del país ajustició sumariamente a 72 prisioneros, algunos de los cuales ya habían sido condenados a penas menores.
Arellano y otros oficiales de la denominada "caravana de la muerte" fueron sometidos a proceso y se encuentran detenidos en unidades militares por orden de un magistrado que sustancia una veintena de procesos contra Pinochet.
Las revelaciones del ex coronel Benavente fueron hechas en momentos en que los jefes de las fuerzas armadas están dispuestos a buscar una solución al problema pendiente de los derechos humanos que incluya la situación del millar de detenidos desaparecidos bajo el régimen de Pinochet.
Pero el jefe de la Armada, almirante Jorge Arancibia, quien tomó la iniciativa al respecto, insiste en que las fuerzas armadas desconocen el paradero de los detenidos desaparecidos.