Tiene el corazón dividido entre Panamá y Alemania
- Aurelio Martínez
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Los entrenamientos de la disciplina del judo son muy completos porque incluyen la parte técnico-táctica, combates. Por otra parte está la preparación física, que consiste en resistencia, fuerza, flexibilidad, coordinación y velocidad.
Miryam Roper y Kristine Jiménez quieren más medallas. Cortesía COP
Las luchas intestinas tuvieron sumergido en el fango al judo panameño durante muchos años, sin embargo, los cambios han sido positivos y para muestra un botón: dos de las tres medallas de oro ganadas recientemente en los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Barranquilla, Colombia, fueron de atletas de esta disciplina.
Miryam Roper y Kristine Jiménez son parte de ese glorioso nuevo amanecer del judo y esperan seguir cosechando éxitos en los torneos venideros y apostando a que se siga fortaleciendo la base de este deporte olvidado, pero que ya saboreó el podio.
Roper, de 36 años, confiesa que tiene el corazón partido entre dos países, Alemania y Panamá, y no es para menos, pues ella vive en Colonia, su padre es panameño y su madre alemana, pero su carrera deportiva la inició en el oeste del territorio alemán. "Me siento bendecida y muy afortunada porque pertenezco a dos países grandes. Panamá es mi familia, estoy muy orgullosa de representarlo. Para mí se completó un círculo ahora. Antes faltaba un pedazo importante de mi identidad".
Miryam Roper asegura que el judo es parte de su vida desde muy pequeña, pero no fue hasta los seis años cuando pudo acompañar a su hermano a los entrenamientos. "Fui seleccionada para el equipo nacional de Alemania cuando tenía casi 25 años. Representé a Alemania de 2007 hasta 2016 en los Juegos Olímpicos 2012 y 2016, los mundiales 2011, 2013, 2014 y 2015, y los juegos europeos de 2015".
La judoca asegura que su tío en el 2014 le preguntó por qué no representaba a Panamá, que tenía menos atletas de alto nivel que Alemania. "Entonces, después de Río 2016, hubo un cambio en el equipo alemán y me dejaron representar a mi otra patria".
El camino a la medalla fue difícil, ya que se preparó en mayo en Japón, después unas semanas en Alemania y pasó a un campo internacional muy fuerte en España junto a Kristine Jiménez, antes de hacer una competencia preparativa en suelo alemán y otro campo de combate que le sirvió para afinar para Barranquilla.
Roper sigue apuntando alto y aunque sabe que el camino es escabroso, su reto es una medalla en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. "Ya empezó la clasificación, entonces el tiempo es ahora, no solamente para mí, sino también para la campeona Kristine Jiménez. Entonces, voy a seguir con la preparación para los mundiales que son en septiembre y los eventos clasificatorios que siguen en 2019 y los Juegos Panamericanos que se celebrarán en Perú".'
2020
Espera competir por una medalla en los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Tokio.2012
fueron sus primeros Juegos Olímpicos y también ha competido en cuatro mundiales.
En Alemania todo era planificado desde el entrenamiento día a día y la planificación del año hasta la organización de cada evento. Pero ahora con Panamá debe buscar vuelos, hoteles, hacer los presupuestos y la Federación le ayuda, pero como vive fuera le cuesta más, finalizó diciendo.

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