La selección de Turquía llegó esta tarde a Osaka, donde el sábado se enfrentará a Senegal en cuartos de final, confiada en pasar de ronda y reclamando el apoyo explícito de la afición local debido a una curiosa teoría de la representatividad formulada por el técnico turco, Senol Gunes. Haber eliminado a los anfitriones ha puesto sobre los hombros turcos una nueva responsabilidad: la de representar de algún modo a la selección japonesa. Gunes, de forma indisimulada, pretende ganarse así los favores de los seguidores de Japón, en principio hostiles por razones obvias.
"Queremos ganar a Senegal y clasificarnos para las semifinales por nosotros y por Japón. Desde el momento en que les eliminamos somos los responsables de representarles en los partidos que nos queden".