La historia del fútbol panameño se ha caracterizado por convertir grandes expectativas en grandes desilusiones, en convertir días soleados en noches oscuras y tenebrosas. Ayer, no parecía ser la excepción.
El quinteto istmeño debutaba en el Mundial de Futsal de Tailandia ante Marruecos. En las postrimerías del primer tiempo, los nuestros ya caían por 3-0. Muchos perdieron la fe, no solo por el marcador, sino por el juego deslucido que estaban mostrando los canaleros. Los nervios podían más que ellos.

Hacía falta una inyección anímica que los despertara, un gol, un jalón de orejas o un balde de agua fría. Lo que fuera, tenía que llegar pronto.
A la distancia (en Panamá), sus familiares, reunidos todos en un restaurante de la localidad, les alentaban. Una pintoresca señora dirigía los cánticos de: “y viene el gol, Panamá; y viene el gol, Panamá” y el de: “olé, olé, olé... Panamá...Panamá”, mientras un eufórico muchacho llegaba al lugar con una trompeta en mano que hacía sonar, esporádicamente, con mucha fuerza. Casi ninguno de los presentes podía mantenerse frío, excepto una mujer que destacaba sobre las demás por su estado de gestación.

Volvemos a Tailandia. Tras encajar el tercer tanto, Panamá empezó a mejorar en su accionar, inició a escribir otra historia y un jugador llamado Carlos Pérez fue el principal gestor. El número ocho en camiseta se llenó de confianza, con pelota dominada se perfiló hacia el centro y sacó un potente remate cruzado que se incrustó en el arco marroquí. Primer gol de Panamá en una cita mundialista de esta especialidad. Hito histórico.
Con esta anotación, el quinteto istmeño despertaba. El alma y el fútbol vistoso volvía al cuerpo de los canaleros y en el complemento quedó demostrado: salieron como una tromba, tiraron de la garra y del orgullo para remontar, y terminaron, goleando (8-3) con personalidad y elegancia.
Lo presentía.
Pero detrás del gol de Pérez, hubo una gran historia que 10 Deportivo pudo conocer por intermedio de Yalanis Lasso, esposa del autor del histórico tanto. Sí, la misma mujer que describimos en párrafos anteriores.
Yalanis considera que el tanto de su esposo motivó a los demás jugadores y fue determinante para poder voltear el marcador.
La dama confesó que, antes de partir hacia Tailandia, Carlos le había comentado que creía que iba a golear. “Sí, él me dijo que (Carlos) lo presentía”, contó.
Sin embargo, aquí no acaba todo. La fémina, que ya es madre de una niña de casi 3 años llamada Mia Gabriela, relató que mientras Carlos jugaba, sobre todo cuando marcó, el bebé que viene en camino, que será niño y le llamarán como a su padre, estaba dentro de su vientre “moviéndose mucho y pateando”. “Ambos son goleadores (risas)”, comentaba Yalanis.
Carlos y Yalanis se conocen desde la infancia. Ella lo describe como un hombre alegre, honesto, amigable y amoroso. Agregó que, pase lo que pase en el mundial, él le prometió que a su regreso tenía las intenciones de llevarla a ella y a la familia al Decameron. Yalanis, por su parte, le organizará un recibimiento especial.