American Airlines, la mayor compañía aérea mundial, deberá declararse en concordato, quizá desde la semana próxima, si sus empleados rechazan las concesiones salariales negociadas entre la dirección y los sindicatos.
Los empleados de American se expedirán desde este viernes hasta el martes sobre los “acuerdos de principio” alcanzados el 31 de marzo entre la dirección y los tres principales sindicatos pilotos, personal de a bordo y mecánicos, que permitieron alejar por un tiempo el fantasma de una debacle.
Los acuerdos, recibidos con reticencia por parte de los empleados, prevén reducciones de costos salariales para la empresa por un total de 1,800 millones de dólares por año, más de 20% del total de gastos en este rubro. Estos recortes alcanzarán a todos los empleados con bajas de salarios que van de 15% a 25% según las categorías de personal.
Con el sentimiento de que el apoyo del personal aún no es seguro, el presidente de American, Don Carty, imploró a los trabajadores que ratifiquen los acuerdos de concesiones salariales, y explicó que votar por “no” sería “votar por la quiebra”.
Si American pide la protección del capítulo 11 de la ley de Quiebras, que habilita al concordato, se trataría de la mayor bancarrota de la historia del transporte aéreo mundial.
“Simplemente no hay más tiempo y no hay más dinero. Es una dolorosa y simple realidad”, dijo el presidente de American durante un discurso ante mecánicos de la empresa.
La precaria situación financiera de American se agravó aún más con la guerra en Irak y la epidemia de neumonía atípica, que hicieron derrumbarse el tráfico aéreo y las reservas.
American Airlines ya anunció que reducirá 13% la cantidad de sus vuelos internacionales en mayo y en 2% sus vuelos internos debido a la caída del tráfico, luego de anunciar un recorte de 6% en abril.
La compañía, afectada de lleno por la crisis del transporte aéreo desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, registró el año pasado una pérdida neta de 3,500 millones de dólares un récord para una compañía aérea estadounidense tras una pérdida de 1,800 millones en 2001.