El flamante gobierno argentino iniciaba ayer el arduo camino de reestructurar su deuda con los organismos y acreedores internacionales, sin perder de vista la promesa del presidente Néstor Kirchner de condicionar los pagos al crecimiento de la economía.
El primer paso que dará el confirmado ministro de Economía, Roberto Lavagna, será negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un perdón por haber incumplido una meta sobre deudas hipotecarias fijada en el acuerdo que reprogramó vencimientos con organismos crediticios por 11,000 millones de dólares en enero pasado.
El Congreso aprobó hace dos semanas una ley por la cual se prorrogan por 90 días los remates judiciales a los deudores hipotecarios morosos, para proteger la vivienda de personas de bajos recursos que no pueden pagar sus cuotas a los bancos.
222 Kirchner advirtió que la deuda no se pagará a costa de los sacrificios delpueblo en materia de salud y educación.
Pero las entidades financieras se sintieron perjudicadas y reclamaron al FMI que presione al Gobierno para que se vete la norma. “No habrá ningún veto del Presidente a la suspensión de las ejecuciones judiciales, aunque hay que admitir que se debe encontrar una solución definitiva”, dijo a la radio Continental el flamante jefe de gabinete, Alberto Fernández.
La negativa a sancionar la ley había sido anticipada por el ex presidente Eduardo Duhalde, como una política de Estado que se extendió a la gestión de Kirchner, con el mismo ministro Lavagna.
Las metas fiscales acordadas con el FMI fueron sobrecumplidas y el país se encuentra en regla con el conjunto de objetivos, inclusive los inflacionarios y monetarios, a tal punto que merecieron recientemente palabras elogiosas de la ‘dama de hierro’ del organismo, la vicedirectora Anne Krueger.
Pero Argentina debe cancelar vencimientos por unos 6,000 millones de dólares con los organismos internacionales a partir de setiembre y, en simultáneo, está avanzando hacia diciembre cuando intentará cerrar un trato con los acreedores privados.