Bocas del Toro muestra más que sus playas
- Michelle Domínguez
Buscan crear un centro de interpretación para el sitio que atraiga turistas y cuente con la presencia del INAC, además de involucrar a la comunidad para lograr un manejo sostenible de los recursos culturales.
Panamá tiene artesanías que data de hace 13 mil años, entre estas se encuentran las cerámicas más antiguas de Centroamérica, esta riqueza reposa en un punto específico y es en Boca del Drago en Bocas del Tor
Desconocido por los lugareños y la mayoría de los panameños, a orillas de la playa y con el sonido del mar cerca de 10 jóvenes estadounidenses buscan a diario piezas de gran importancia arqueológica guiados por Thomas Wake, director del laboratorio de Zooarqueología del Instituto Cotsen de la Universidad de California, UCLA en Estados Unidos, y Tomás Mendizábal por parte de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).
“Este es un lugar único y tiene un significado profundo para mí”, manifestó Wake en su poco español, pero muy apasionado por sus hallazgos. “Este es un paraíso para mí, la preservación es increíble”.
Para el especialista, las investigaciones en Boca del Drago son bastantes complejas, debido a que existen evidencias de varias ocupaciones, muestra de ello son los hallazgos como restos de comida, talleres de lítica y estructuras como montículos.
Extensión.El “Proyecto Arqueológico Sitio Drago” abarca 15 hectáreas donde hay depósitos arqueológicos descubiertos desde el 2002, aunque con anterioridad ya se conocía de la presencia de restos arqueológicos en la zona.
Los especialistas realizaron una prospección de la mitad norte de la Isla Colón, mediante caminatas con transectos y pozos de sondeo en las áreas con potencial para contener sitios arqueológicos (áreas de poca inclinación y cercanas a fuentes de agua) en busca de yacimientos arqueológicos, la definición de sus extensiones y caracterización preliminar.
Financiamiento A partir del 2007, Wake con el respaldo de UCLA, se asoció con la Senacyt, que aportaron 50 mil dólares para continuar con el proyecto, que culminará en febrero de 2011.
No obstante, el proyecto podría tener otra fase si se consigue más financiamiento, afirmó el arqueologo.
Objetivo Wake dijo que está interesado en entrenar a personal científico panameño y de Centroamérica, debido a que necesitarán más estudiantes para el trabajo de campo.
Resaltó que esta sería una oportunidad para los interesados en hacer su trabajo de maestría o doctorado. Agregó que para él, incluir estudiantes de la región es muy importante ya que estamos en Centroamérica.
Como contribución al país se contempla reinsertar en este proyecto al Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, al Instituto Nacional de Cultura (INAC) y a la Universidad de Panamá.
Al final del proyecto, Wake planea escribir dos libros sobre su experiencia en las tierras bocatoreñas, pero mientras publicará un artículo junto a su colega Tomás Mendizábal, en una revista del Patronato de Panamá Viejo que saldrá en diciembre.
La riqueza arqueológica también busca potenciar el atractivo turístico del poblado de Boca del Drago y de la Isla Colón, creando un centro de interpretación para el sitio que atraiga turistas y cuente con la presencia del INAC, además de involucrar a la comunidad para lograr un manejo sostenible de los recursos culturales y naturales de la región.

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