La inseguridad en la que ha sumido la aseguradora British American Insurance a clientes y empleados en Panamá no es algo fortuito, sino el estallido de una bomba de tiempo, luego de una serie de irregularidades y problemas financieros que se iniciaron en Trinidad y Tobago en 2009 y que han generado hasta investigaciones por fraude en Estados Unidos.
Los descalabros por los que atraviesa en este momento la aseguradora en suelo panameño tuvieron su génesis en enero del año pasado, cuando el conglomerado al que pertenece, denominado CL Financial Group, indicó que tenía graves problemas financieros.
Hace 18 meses que este imperio comunicó a las autoridades de Trinidad y Tobago la necesidad de un plan de rescate por los efectos negativos de la crisis inmobiliaria y la caída de los precios del petróleo.
El 8 de septiembre del 2009, la Corte Suprema de Bahamas ordenó que la British American Insurance Company Limited ( BAICO) fuese puesta bajo la administración judicial.
Mientras, el 8 de octubre del 2009, el Comité Técnico de Seguros de Panamá autorizó la intervención de la sucursal de BAICO en Panamá sobre una base preventiva.
Negocios.El conglomerado hasta el año pasado se había erigido como uno de los más grandes del Caribe, agrupando diversos sectores comerciales y destacándose en el sector financiero con negocios como CLICO Investment Bank Limited (CIB), Caribbean Money Market Brokers Limited (CMMB), Republic Bank Limited (RBL), Colonial Insurance Company (CLICO) y la compañía de seguros British American Insurance Company Limited, según información que se desprende de diarios internacionales.
Además, cuenta con participación en proyectos de energía y petroquímicos, incluyendo Methanol Holdings (Trinidad) y el sector de manufactura, venta al detalle y distribución incorporando a CL Spirits y CL World Brands Limited.
Sin embargo, malos manejos y una crisis económica mundial que no perdonó a nadie ha generado varias investigaciones contra la empresa. Por ejemplo, la British American Insurance Company Ltd. es investigada por un presunto fraude de $30 millones en tierras en Florida, Estados Unidos, producto de una compra de $300 millones.
Y el 15 de septiembre de 2009, en Grand Cayman, la autoridad monetaria intervino las operaciones de BAICO.
Y la cereza final del pastel fue puesta en Panamá, cuando la Superintendencia de Seguros y Reaseguros solicitó el pasado martes a los Tribunales de justicia la quiebra de la compañía British American.
Del 2007 al 2009, British American trasladó bonos del Estado, que estaban guardados en la casa custodia en Panamá, hacia Caribbean Money Market Brokers Limited, ubicado en Trinidad y Tobago, sin notificar a la Superintendencia.
La situación ha dejado en el limbo a más de 10 mil afiliados en el país, que aún esperan una respuesta y muchos de ellos señalan que la situación se debe a la negligencia por parte de las autoridades que no actuaron a tiempo conociendo los antecedentes de la compañía.