Líderes agrarios y el gobierno mexicano iniciaron ayer un proceso de redacción de un pacto de rescate del campo, una negociación que se antoja compleja ante la exigencia campesina de renegociar el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Entre febrero y principios de marzo, gobierno y campesinos dialogaron en ocho mesas de trabajo, luego de lo cual cada una de las partes elaboró sendos documentos que serán la base de la redacción del pacto nacional.
El gobierno mexicano ha insistido en que no es necesario renegociar el TLCAN sino aplicar ayudas directas e indirectas al campo, a partir de un presupuesto agrícola de 117,000 millones de pesos (unos 11,700 millones de dólares) para 2003, el más alto de su historia.
El presidente mexicano, Vicente Fox, ha reiterado que el TLCAN trajo en una década muchos beneficios a México y que gracias a ese acuerdo el país es actualmente el primer proveedor a Estados Unidos de 157 productos agropecuarios.
La posición gubernamental, que propone 140 acciones para apoyar al campo, no habla de renegociación del TLCAN pero sí de impulsar negociaciones con Estados Unidos y Canadá para establecer acuerdos complementarios al tratado comercial.
Por esos acuerdos se buscaría crear mecanismos de financiamiento para modernizar las unidades de producción agropecuaria para reducir las asimetrías, analizar una política de precios, apoyos y subsidios equitativa dentro del TLCAN, y promover alianzas trilaterales entre grupos de productores y empresas agroindustriales.
En el ámbito nacional, propone "aprovechar los excedentes de los recursos petroleros" para un programa emergente de apoyo a la infraestructura rural, ofrecer apoyos multianuales a productores de granos y otras tareas comerciales y sociales.
El pasado martes, el gobernador del banco central mexicano, Guillermo Ortiz, aseguró que se destinarían al campo 7,000 de los 14,000 millones de pesos extras de las ventas de crudo en 2003, gracias a los altos precios actuales del producto.