La única manera de evitar la suspensión de pagos de Grecia es que el parlamento apruebe esta semana el plan de austeridad presentado por el Gobierno, porque no hay un plan B, insistió ayer la Comisión Europea (CE).
"Confío en que los líderes políticos de Grecia sean plenamente conscientes de la responsabilidad que tienen para evitar la suspensión de pagos", afirmó el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn.
El Parlamento griego empezó el lunes el debate sobre las nuevas medidas de austeridad propuestas por el Gobierno, con la incertidumbre sobre si serán aprobadas tras las deserciones en las filas socialistas y la creciente presión social.
De ello depende la entrega de un quinto tramo de ayuda externa de 12,000 millones de euros para pagar sueldos y pensiones en julio. Sin ese dinero, Grecia no podrá afrontar sus pagos y se convertiría en el primer país de la eurozona que suspende pagos.
"La única manera de evitar la inmediata suspensión de pagos es que el Parlamento respalde el programa económico revisado", enfatizó Rehn, en otro llamamiento urgente a los diputados griegos para que aprueben el plan de austeridad para los próximos cinco años, por valor de 78,000 millones de euros.
Varios medios de comunicación publicaron el lunes que la eurozona está trabajando en un plan B por si el Parlamento griego rechaza el programa de austeridad.
"Déjenme decirlo claramente: no hay un plan B para evitar la suspensión de pagos. La UE sigue estando preparada para ayudar a Grecia, pero Europa puede ayudar a Grecia si Grecia se ayuda a sí misma", agregó.
Aseguró que la preparación para un segundo plan de rescate, calculado en 110,000 millones de euros, se intensificará en las próximas semanas.