Casi un millar de vacunos, equinos y caprinos de origen argentino fueron sacrificados y enterrados en Chile en los últimos siete meses por orden del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), para prevenir el contagio de epizotias, informó el Ministerio de Agricultura ayer.
El territorio chileno está libre de aftosa y otras epizotias, y para mantener la sanidad de su masa ganadera sus autoridades aplican fuertes controles policiales en la frontera y las rutas de tráfico del rubro.
El reporte del SAG dijo que las cabezas sacrificadas corresponden a contrabandos con fines comerciales y a pastoreos ilícitos en zonas del límite chileno-argentino sobre la cordillera andina. La mayor parte de los casos se registró en la frontera de la Octava Región chilena con el extremo norte de la provincia argentina de Neuquen.