Millonarios
- Lee, que es director ejecutivo de Loyz Energy Limited, un explorador de gas natural y petróleo con sede en Singapur, también está en el directorio del operador de restaurantes y servicios de comidas Select Group Limited, donde representa a la sociedad Jit Sun Investments, según el sitio web de la empresa.
- Su hermano, Lionel, colabora en la dirección de la empresa de servicios petroleros Ezra Holdings, que provee barcos e instala equipos de aguas profundas para la industria costera.
- La riqueza de los millonarios de Asia-Pacífico podría superar ya el año próximo la de Norteamérica, según un informe publicado el mes pasado por Cap Gemini, S.A., y Royal Bank of Canada.
- Los asiáticos, con un mínimo de $1 millón en activos invertibles, verán trepar su riqueza desde $12 billones el año pasado hasta $15.9 billones en 2015.
El empresario de Singapur Adrian Lee Chye Cheng, de 33 años, es el sueño hecho realidad para la industria de los superyates.
Joven, rico y apasionado de los barcos, encarna un mercado emergente que tanto astilleros como agentes ven asomar en el horizonte.
“El nuevo mercado está en Asia”, dijo Lee en una entrevista en una de las cubiertas panorámicas del Ocean Paradise, un yate de lujo de 55 metros que adquirió, junto con su hermano Lionel, hace dos meses.
La riqueza de los millonarios de Asia-Pacífico podría superar ya el año próximo la de Norteamérica, según un informe publicado el mes pasado por Cap Gemini, S.A., y Royal Bank of Canada.
Los asiáticos, con un mínimo de $1 millón en activos invertibles, verán trepar su riqueza desde $12 billones el año pasado hasta $15.9 billones en 2015, dice el informe 2013 sobre riqueza en la región Asia-Pacífico. Los individuos norteamericanos con patrimonio elevado tenían $12.7 billones en 2012.
La riqueza en alza llega acompañada de un apetito por los juguetes costosos. Tomemos el yate de Lee.
Con un costo de flete de $300,000 por semana, el Ocean Paradise fue construido a medida por Benetti por 34 millones de euros ($46 millones). En el Salón del Yate de Mónaco la semana pasada –uno de los más importantes en el mundo para los barcos de lujo más grandes- lo promocionaban como un “mundo espectacular”.
Tienejacuzzi, un jardín Zen, ventanales del piso al techo, iluminación ambiental, una mesa de fibra de vidrio y un videojuego antiguo Space Invaders.
La compra de Lee es vista como un presagio de ventas futuras para una industria que está más asociada a multimillonarios de Estados Unidos, Europa –sobre todo Rusia- y Medio Oriente. El mayor crecimiento regional en cuanto al número de superyates entregados el año pasado se produjo en Asia, según las últimas cifras disponibles de la agencia Camper Nicholsons.
“La industria de yates es muy peculiar, es algo que se debe aprender, entender y sentir”, dijo Lee. “Nadie sale a comprar un yate si no sabe lo suficiente. He visto a gente que compró una Ferrari por un impulso o fue a un espectáculo aéreo y le gustó un avión y lo compró. Un yate requiere más tiempo”.
Los constructores de barcos y los agentes en Mónaco coincidieron con él. Aunque lento para cultivar, el mercado asiático para superyates, definido sin ningún rigor como barcos que miden más de 24 metros, tendrá un enorme potencial gracias a un auge de los individuos con patrimonio elevado. El premio mayor será China, dicen.
“El sudeste de Asia y China están volviéndose cada vez más importantes, aunque China no se desarrolla con la rapidez que todos esperaban”, dijo en una entrevista Fabio Ermetto, presidente de la agencia Fraser Yachts. “Hay una sensación de que en los próximos años tendremos más y más clientes que nunca tuvieron ningún tipo de barco”.