Con motivo del artículo titulado, Banaico: a tres años del colapso, publicado en la página No.1 de esta sección el pasado domingo, el contador Armando Bey Castillo, con cédula 8-183-691 e idoneidad número 1905, realizó serios cuestionamientos sobre algunas declaraciones realizadas por el abogado Fernando Núñez Fábrega, quien elaboró un plan para tratar de recuperar los depósitos de los 750 cuentahabientes de la entidad bancaria.
En la réplica, enviada a la redacción de este diario, Bey Castillo le indica a Núñez Fábrega, que en la citada publicación, entre otros temas, él expresa desafortunadas palabras en contra de los profesionales de la contabilidad, cuando indicó que "a tres años todavía falta mucho por hablar, porque los números no mienten, sino las personas que los manejan".
"Por lo tanto, cuando se termine de ejecutar la versión antojadiza de mi plan, no alcance el dinero y me vengan a hacer reclamos, mandaré a imprimir tarjetas que digan: Busco CPA honesto y capaz para que haga un áudito en Banaico".
Según el contador, las palabras honrado y honesto en el pasado glorioso del idioma español no eran sinónimas, ya que el término "honesto" se aplica a la rectitud del comportamiento, de la cintura para abajo y "honrado, de la cintura para arriba.
Explica que esta clara diferencia es lo que lo motiva a expresarle muy respetuosamente a Núñez Fábrega que todos los contadores públicos son honrados, por lo tanto piensa que en lugar de un contador honesto, quiso solicitar uno honrado, de proceder recto, que es propio de un hombre probo, como está establecido en el artículo 4 del Código de Etica para los Profesionales de la Contabilidad".
Reitera que en la publicación, Núñez Fábrega expresa que en Banaico, hasta ahora lo único que se han entregado son unas cifras elaboradas con enormes diferencias, las que fueron preparadas por un contador que carece de una licencia de idoneidad que lo faculte para ejercer la profesión de contabilidad en la capacidad de Contador Público.
Esto, según Bey Castillo, es una deficiencia personal de capacidad técnica, que tiene experticia para que la persona pueda programar y desarrollar una auditoría forense a los documentos de Banaico.
No obstante, precisa que si la solicitud pública de Núñez Fábrega estriba en que existió o existe poca honradez, mínima sinceridad y falta de integridad profesional en los contadores públicos que con anterioridad examinaron a esa entidad bancaria, le pide que con las pruebas, los denuncie públicamente con sus nombres, apellidos, números de cédula y sus licencias de idoneidad ante la Junta Técnica de Contabilidad.
El contador sostiene que esto es necesario, ya que el Código de Etica de Contabilidad en su artículo 34, indica que "el disimular o condonar una falta seria, podría ser tan perjudicial como cometerla".
Por tal razón, le ruega a núñez Fábrega que no permita por omisión, las corruptelas y que los corruptos permanezcan en las instituciones ni ejerzan la profesión de contabilidad.
Enfatiza además que en referencia a la búsqueda de un contador público capaz para que efectúe una auditoría forense en el Banaico, está convencido de que en la profesión existen varios colegas altamente calificados para estas tareas, los que a su propio nombre y riesgo profesional podrán llevar a satifacción el trabajo que Núñez Fábrega ha solicitado públicamente.