Durante la década de los años 90, el banano panameño enfrentó una serie de dificultades en la OMC por un régimen discriminatorio europeo en el sistema de ventas, fijándose preferencias con las ex - colonias . Con el correr de los años, los costos de producción en comparación con los de otros países de Latinoamérica y problemas en el empaque de la fruta, sobre todo, en Puerto Armuelles, han sido las características que han marcado a uno de los rubros de mayor exportación panameña.
Estas alteraciones han traído consigo la necesidad de modernizar los tradicionales métodos de cosecha y conservación de la fruta para evitar deterioro en el transporte a los mercados y por ende un mayor rendimiento económico. Es aquí donde comienzan los conflictos entre los trabajadores que no aceptan nuevos sistemas de empaque de la fruta y la empresa PAFCO que intenta elevar la calidad de la fruta de exportación.
FUTURO DEL BANANO
Así han transcurrido los años y el área de Puerto Armuelles en el Pacífico se ha convertido en zona de conflicto desde el año 1998, con ola de despidos, cierre de fincas como el caso de la Mega 4 y paros laborales que han dejado grandes pérdidas para el distrito del Barú que depende de esta actividad.
El conflicto aún persiste y no demuestra visos de resolverse. Sin embargo, la gran interrogante que se plantea es: ¿Cuál será el futuro de la Industria del Banano en los próximos años? A juicio de Diana Kieswetter de Alemán, de la Dirección Nacional del Banano del MICI, el futuro de la producción bananera está apuntando hacia el sector de la región atlántica.
Explicó que cuando se cerró la Corporación Bananera del Pacífico (COBAPA), los trabajadores de la Corporación Bananera del Atlántico (COBANA), decidieron continuar con la actividad y formaron la cooperativa que hoy es exitosa. Entre sus metas figura la búsqueda de nuevas inversiones para poder mejorar sus activos. Al crearse COBANA, empresa en la que los trabajadores son propietarios y productores, nace también otra empresa mixta donde el obrero tiene acciones y participación en el negocio.
También existen dos productores más, en el Atlántico que gestionan convertir la estructura tradicional de ser empresario y trabajador en otra empresa mixta. "Vemos entonces que hay un compromiso de continuar esta industria, porque en la situación de conflicto que es tamos no podemos continuar" sostuvo la funcionaria. Si cambiamos la estructura podremos sostener esta actividad en Panamá, ampliando así la inversión e incrementando la producción de la fruta.
HUELGA: SINONIMO DE PERDIDAS
En 1998, Puerto Armuelles experimentó una huelga cuyos resultados afectaron las exportaciones porque estas sólo alcanzaron 1.8 millones de cajas, en una región cuyo récord normal superaba los 14 millones de cajas exportadas. De manera que ese mismo año se paralizó el proceso de empaque y cosecha dejando de exportar unos 2 millones de cajas .
La sección de Puerto Armuelles Fruit Company representa el 31% de las exportaciones totales de banano del país. Semanalmente la empresa debería producir entre 120 y 50 mil cajas. Sin embargo, esta producción ha descendido aún más como consecuencia de la huelga que mantiene paralizado el sector. La directora del Banano explicó que, a julio de este año, la disminución en exportaciones en relación al año 2000 ha bajado en un 14%. De manera que con estos factores "cada semana que pase se va incrementando la disminución en las exportaciones" dijo.
DEFINIR NUEVOS RUBROS
Recientemente, empresarios, gobierno, y sindicatos participaron del Primer Encuentro Nacional del Banano a fin de definir la continuidad de la industria, alineando factores, como la calidad de vida de los obreros, la economía, y la productividad, entre otros. Los participantes concluyeron que el sector representa una oportunidad para la comunidad para lograr sostener el nivel de vida de los obreros bananeros. Además, destacaron que si no podía mantenerse la industria habría que identificar otros rubros en la región a fin de asegurar el sustento a estos trabajadores.
La actividad bananera en Panamá se inició en el siglo pasado y tradicionalmente ha representado para el país un eslabón importante sobre todo para áreas marginadas de Chiriquí y Bocas del Toro. Hoy estas comunidades bananeras enfrentan los retos de la industria en materia de sobreoferta, las medidas discriminatorias y los factores climatológicos que afectan a la fruta. Este es un sector en que los trabajadores tienen un salario mínimo promedio de $400 mensuales, además que perciben Seguro Social, becas de educación y otros contrario a lo que podría percibir un trabajador de otro sector agrícola.