La economía japonesa creció un 0,5 por ciento el año fiscal 1999, hasta marzo, lo que confirma su consolidación tras dos años de retrocesos a pesar de que se quedó una décima por debajo del objetivo gubernamental.
"Lo importante no son las cifras, sino que hemos conseguido crecer", indicó el primer ministro Yoshiro Mori, antes de añadir que el dato es la prueba de que las decenas de billones de yenes que el gobierno ha inyectado en el sistema económico han dado fruto.
Japón consiguió con pragmatismo poner de nuevo a su economía en la senda del crecimiento y justificó así el elevado costo que tuvo el programa, diseñado por el difunto ex primer ministro Keizo Obuchi, que falleció en mayo víctima de un derrame cerebral.
"El primer trimestre del 2000 fue muy bueno y hay signos de que la economía empieza a depender de la demanda del sector privado", dijo el ministro de Finanzas, Kiichi Miyazawa, con evidentes muestras de satisfacción por los buenos síntomas de la economía.
En el último trimestre del ejercicio fiscal japonés el PIB creció entre enero y marzo un 2,4 por ciento en términos reales, con su primer avance tras dos trimestres consecutivos a la baja, que lo elevó hasta 486 billones de yenes (unos 4,54 billones de dólares).
El peso de la actividad privada en la economía se incrementó con avances en el consumo y la inversión, del 1,8 y el 4,2 por ciento respectivamente, acompañados por más inversión en nuevas viviendas (+6,6 por ciento) y por un descenso del gasto en obras públicas, del -7,5 por ciento.
De enero a marzo de 2000 Japón aprovechó el vigor de otras economías asiáticas y en EEUU para mejorar un 5,4 por ciento sus exportaciones, aunque las importaciones cayeron un 0,6 por ciento por la apreciación del yen, que osciló entre 102 y 111 unidades por dólar.
En los datos correspondientes a todo el año fiscal 1999, que se contabiliza de abril del pasado año a marzo del 2000, destacó la debilidad de la inversión, convertida en el talón de Aquiles de Japón por las caídas de la privada y la pública, 2,5 y un 0,9 por ciento en cada caso.
A pesar de que los datos económicos del PIB fueron positivos, la bolsa reaccionó con una bajada del 0,83 por ciento, pues se esperaba un avance trimestral de 2,6 puntos y de al menos 0,6 puntos para todo el año fiscal.
"El gobierno necesita promover las tecnologías de la información y acometer más cambios económicos estructurales", dijo Takashi Imai, presidente de la patronal japonesa Keidanren.
El crecimiento del PIB influirá en las próximas elecci generales del 25 de junio, cuando los votantes podrán aprobar la labor del gobierno para lograr el despegue económico o mostrarse críticos con la evolución económica con la tasa de desempleo en uno de los niveles más altos del 4,8 por ciento.
Jesper Koll, analista de Merril Lynch, considera que hasta ahora la mano del gobierno en la economía ha permitido que abunden los signos positivos pero advirtió que hay riesgos de que decaiga la inversión y se desacelere la producción industrial en cuanto desaparezca la inversión pública.
Para Koll, entre septiembre y marzo de 2001, una vez hayan desaparecido las incógnitas políticas de las elecciones, comenzará una fase crítica en Japón ya que podrían aumentar las bancarrotas si el banco emisor decide elevar los tipos de interés, actualmente casi nulos, y si el gobierno no aplica nuevas medidas de desregulación que cimenten la recuperación.