Según el economista Hedmond Rios Villa, de Arden & Price, esto significa una reducción directa en el consumo, que se magnífica por los aumentos de la tasa impositiva.
Todo este subconjunto está restringiendo el bienestar de la población, incidiendo en una caída del consumo local y la contracción en la inversión.
Entre menos ingresos se tiene, se reducirá el consumo y el ahorro, lo que indica que para el próximo año 2006 se invertirá menos porque la expectativa que hay en el entorno del negocio se ha ido a la baja.
Indicó el economista que lo que podría equilibrar la situación será el gasto público, porque se están sacando recursos del sector privado para darlos al Gobierno. Pero ese equilibrio estaría en función de la eficiencia que tenga el sector público en gastar o invertir.
Sostuvo que la asignación del 10% del presupuesto para la inversión y el resto para gastos de operaciones y funcionamiento, genera cierto grado de preocupación.
La parte de exportaciones tiene factores tanto externos como internos. En lo interno, la posibilidad de poder destinar producción local al mercado internacional (vía sector agropecuario).
En el caso de la importación, se puede ver afectada porque habrá menos posibilidad de adquirir productos externos por la caída de los salarios, a consecuencia de la inflación.
Hay dos factores importantes que influyen en la inflación: el interno que representan las actividades empresariales producto del nuevo régimen impositivo, y el externo, relacionado con el petróleo.
En el tema fiscal señaló que puede que dé la reestructuración del Estado, que debe reducir los gastos y ser más eficiente. De ser así se podría mantener el nivel de bienestar aceptable mediante los servicios que ofrecen las entidades.
El economista prevé que para finales de este tercer trimestre el crecimiento económico alcance un 3%.
El índice de precios al consumidor está por el orden del 3% y el índice de precios al por mayor (IPM) es de 5%.
Hasta mitad de año ha habido un comportamiento mixto en el desempeño de la economía.