El presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada informó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) aceptó los términos del proyecto de presupuesto 2003 tras la convulsión social que dejó en febrero último 33 muertos y 203 heridos en el país.
En un encuentro con la prensa internacional, dijo que la carta de intenciones de la política económica de su gobierno fue enviada y aceptada por el FMI.
Tras la revuelta popular que provocó su decisión de gravar impuestos a la renta personal, una de la condiciones del Fondo para liberar créditos por unos 4,000 millones de dólares destinados a la reactivación de la economía boliviana, en recesión desde 1999, “felizmente hemos podido llegar a un acuerdo”, celebró.
El mandatario, que apuntaba a reducir la brecha del déficit fiscal, de 8.6 a 5% del Producto Interno Bruto (PIB), de unos 8,000 millones de dólares, aseguró que el acuerdo con el FMI “refleja lo que hemos buscado, gracias a la ayuda internacional, a la solidaridad internacional”, que permitió a su administración reunir un fondo de contraparte de cerca de 50 millones de dólares.
“Hemos tenido un aporte que nos permite tener los fondos de contraparte para mantener un proyecto muy ambicioso de inversión pública”, que orilla los 700 millones de dólares, 25% más que en el ejercicio fiscal de 2002, lo que a su vez le permitirá sustentar su pregonando plan “Obras con empleos” para reanimar la economía nacional, que adolece de iliquidez y desempleo.